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Homenaje

Walid Khalidi, el arquitecto del saber palestino

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Por Rami Rayess
Publicado mar 14, 2026 - 18:47

No resulta sencillo condensar, en unas pocas líneas y párrafos, la trayectoria de un gran historiador que vivió cerca de un siglo y que permaneció hasta sus últimos días inmerso en la escritura, la composición y la reflexión, con el espíritu continuamente aferrado a lo que ocurría en su país, y cuya causa fue siempre la misma: Palestina. Walid Khalidi, quien nos dejó hace apenas unos días, reunió a lo largo de su dilatada vida numerosas cualidades, siendo quizás la más memorable la que sus propias investigaciones vienen a confirmar: fue el custodio del relato de la Nakba y quien desmontó la narrativa sionista sobre Palestina.

Desde su partida, importantes periódicos internacionales y árabes han publicado obituarios centrados en sus sólidos trabajos académicos, en los múltiples roles que desempeñó en el ámbito político y en las diversas actividades que acometió. Puede afirmarse que dos cualidades esenciales distinguieron la personalidad de Khalidi — este investigador palestino árabe reconocido tanto en los medios académicos occidentales como en los árabes, en razón de su conocimiento enciclopédico y de su autoridad intelectual, en particular sobre la causa palestina.

La primera es su apego riguroso a las exigencias de la investigación científica, sin admitir jamás concesión alguna en esta materia, lo que le granjeó un reconocimiento indiscutido entre los académicos de universidades occidentales y árabes. En todos sus libros publicados, sus conferencias y sus artículos, Khalidi no se apartó ni un ápice de este criterio, sino que lo extendió a todos quienes trabajaron a su lado, consolidando así una corriente historiográfica decisiva e indiscutible.

La segunda es su mentalidad institucional, que materializó mediante la fundación del Instituto de Estudios Palestinos en Beirut en 1963, concebido como referencia científica especializada en la causa palestina y en el conflicto árabe-israelí. Esta institución de investigación árabe enteramente independiente, sin afiliación partidaria y sin ánimo de lucro, publicó durante el período en que ejerció como secretario general más de ochocientas obras de referencia sobre la causa palestina en árabe, inglés, francés y español, y algunos de sus títulos fueron también traducidos a otras lenguas.

Cabe imaginar la magnitud de los desafíos que tuvo que afrontar una institución de investigación de estas características, así como las presiones que desde todos los flancos podían comprometer su labor — presiones que hacen de su independencia algo sumamente difícil de preservar, sobre todo por dedicarse al estudio de una cuestión compleja, la causa palestina, cuyo conflicto es anterior a la Nakba de 1948. A ello se añade que la institución se apoya — en su búsqueda de independencia académica — en donaciones sin condicionamiento alguno, con el fin de no quedar comprometida con ninguna parte.

En este ámbito, el director general de la institución, Khalid Farraj, señala: «Khalidi trabajó para arraigar dentro de la institución un conjunto de valores y conceptos colectivos que la distinguen de otras organizaciones. El núcleo de esos valores reside en la fusión de quienes trabajan en la institución con el ideal común que él había sentado, y en la adhesión a la esencia misma de la causa para la que fue fundada: reivindicar el derecho de quienes son sus legítimos titulares a través de una investigación científica rigurosa.» [1]

La mera supervivencia de una institución de investigación árabe — en una región que pocas veces prioriza la labor científica — durante más de seis décadas, sin haberse entregado jamás a los «brazos» de ninguna entidad política, financiera o partidaria, honra a la institución y a quienes la han dirigido. Esa fue la senda trazada por Walid Khalidi, quien trabajó durante largos años para consolidarla.

* * *

Walid Khalidi fue un hombre de principios. Dimitió de la Universidad de Oxford en 1956, en protesta contra la participación británica en la agresión tripartita contra Egipto, para trasladarse a la Universidad Americana de Beirut y proseguir su investigación y su docencia. Se puede medir la dificultad de semejante decisión para un profesor universitario treintañero que enseñaba en una de las más importantes universidades occidentales: Khalidi antepuso su convicción nacional a sus intereses personales, entre los cuales su carrera académica ocupaba el primer lugar, interrumpida en Oxford antes de retomarse en Beirut — ciudad entonces en pleno hervor intelectual —, lo que le permitió, algunos años después, fundar el Instituto de Estudios Palestinos, cuya sede principal permanece en Beirut hasta hoy.

El historiador israelí antisionista de renombre, Ilan Pappé, ha dicho de él: «En una conversación informal que mantuvimos (...), supe que había otra razón para su malestar con Oxford: como académico, aspiraba en aquel entonces a impartir conferencias y escribir sobre la Nakba de 1948, pero le quedó claro que Oxford en aquella época no reconocía la Nakba como un tema digno de estudio académico.» [2]

Walid Khalidi dejó huellas académicas numerosas y duraderas. Entre las más significativas figura su revelación del contenido del «Plan Dalet», elaborado por las organizaciones paramilitares sionistas para tomar el control de los territorios palestinos, especialmente durante los años 1947 y 1948 — un plan que desmiente de raíz la narrativa que sostiene que las tierras palestinas estaban deshabitadas o que sus habitantes las abandonaron voluntariamente.

Khalidi se extiende sobre la resolución de partición de Palestina adoptada por las Naciones Unidas, en una formulación cuya claridad no ha perdido nada de su fuerza: «La resolución de partición adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1947 adquirió una importancia decisiva en el relato de los vencedores, hasta el punto de que una amnesia histórica colectiva borró todo lo que la precedió — en el pasado lejano, el intermedio y el inmediatamente anterior —, como si la resolución de partición fuera el punto de partida de la cuestión palestina, y no la culminación trágica (para los palestinos) de todo lo que la antecedió desde los albores del sionismo político.» [3]

Dado que la investigación científica no puede desvincularse del devenir de la política y de sus transformaciones, Walid Khalidi participó — sin comprometerse hasta afectar su independencia académica — en numerosas esferas de actividad política, contribuyendo donde podía a la formulación de una posición y una visión palestinas fundamentadas en la defensa de los derechos nacionales legítimos. «Formaba parte del círculo más próximo a los responsables del Movimiento de Nacionalistas Árabes y gozaba de la confianza de muchos de sus dirigentes (...), asimismo tejió vínculos estrechos con los fundadores del Frente Popular para la Liberación de Palestina, el movimiento Fatah y la Organización para la Liberación de Palestina (...). A comienzos de los años setenta, Khalidi se involucró en contactos privados con los Estados Unidos en nombre de la OLP.» [4] Para quienes no lo sepan, desempeñó un papel central en la redacción del célebre discurso que el presidente de la OLP, Yasser Arafat, pronunció ante las Naciones Unidas en 1974.

Decisiva fue también su participación en la delegación conjunta jordano-palestina en las conversaciones de paz de Madrid en 1991, fundadas en el principio de «tierra por paz» — una etapa axial en la historia del conflicto árabe-israelí, aunque fue siendo vaciada progresivamente de contenido y superada por las negociaciones de Oslo, llevadas en secreto y que desembocaron en el acuerdo de 1993.

Sobre la Nakba, los pueblos palestinos y el desplazamiento sistemático de los palestinos, Walid Khalidi publicó dos obras de referencia fundamentales: Para no olvidar y Antes de la diáspora — su lectura basta para desmontar la narrativa israelí que sostiene que el Estado de Israel se edificó sobre una tierra sin pueblo. Sus libros permanecerán como referencia para investigadores y estudiantes durante años, siendo él un mentor generoso para cientos de ellos, formados bajo su guía tanto en las universidades como en el Instituto de Estudios Palestinos.

Tras la partida de este gran historiador, la causa palestina debe permanecer como una responsabilidad que pesa sobre todos los hombres libres del mundo, pues es una causa moral y humana tanto como política.


 

[1] FARRAJ, Khalid, «En el centenario de Walid Khalidi: la misión convertida en método de trabajo», Suplemento especial con motivo del centenario de Walid Khalidi, Revista de Estudios Palestinos (n.° 143), Beirut, verano 2025, p. 123.

[2] PAPPÉ, Ilan. «Walid Khalidi y el nacimiento de los Estudios Palestinos, 1963–2025», ibíd., p. 57.

[3] Revista de Estudios Palestinos, vol. 9, n.° 33, invierno 1998, p. 3.

[4] KHALIDI, Rashid, «Walid Khalidi: el pionero y el renovador», Suplemento especial, op. cit., pp. 18–19.

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