


Es una guerra de desgaste que bien merece ese nombre. Solo que, a menudo, se mantiene a "fuego lento", como ocurrió en la noche del domingo al lunes y al amanecer de este inicio de semana.
Bien entrada la noche del domingo, el ejército estadounidense informó haber detectado (probablemente por satélite) a milicianos de los Guardianes de la Revolución Islámica preparando dos rampas de lanzamiento de cohetes capaces de dispersar minas en el estrecho de Ormuz. Poco después de este anuncio, el ejército de EE. UU. lanzó, durante la noche, ataques aéreos contra posiciones de los Pasdaran en la isla de Larak, causando varios muertos y heridos, según fuentes de los Guardianes de la Revolución.
En represalia por estos ataques, los Pasdaran lanzaron al amanecer del lunes varios misiles balísticos en dirección a dos bases estadounidenses en Jordania. El ejército jordano afirmó haber interceptado dichos misiles antes de que alcanzaran su objetivo. Más tarde, durante la mañana del lunes, los Emiratos Árabes Unidos indicaron haber neutralizado un dron en su espacio aéreo.
Una cierta confusión reinó el lunes a mediodía en torno a la zona bombardeada por la aviación estadounidense. En un primer momento, fuentes americanas desmintieron que la isla de Larak hubiera sido el objetivo de los ataques y señalaron que fue la isla de Kharg la que resultó atacada. Sin embargo, al caer la tarde, un funcionario estadounidense confirmó que fue efectivamente Larak la que sufrió el ataque.
En cualquier caso, el presidente Donald Trump aportó el lunes una precisión de peso al señalar que “el centro energético de la isla de Kharg está siendo reducido a escombros”.
El jefe de la Casa Blanca afirmó además que el ejército estadounidense respondería a los ataques de misiles llevados a cabo por los Pasdaran al amanecer del lunes. “Habrá una respuesta y los golpearemos con fuerza”, precisó el presidente Trump, lo que hacía suponer que la represalia americana podría producirse en la noche del lunes. En este contexto, un alto funcionario estadounidense indicó el lunes que el presidente Trump estudia un plan destinado a reanudar ataques aéreos contra los Pasdaran con el fin de impedir que vuelvan a colocar minas en el estrecho de Ormuz. Cabe recordar que la Administración Trump subrayó recientemente que el ejército estadounidense había concluido las operaciones de desminado en Ormuz, lo que explicaría los intentos de los pasdanes de minar nuevamente dicho estrecho.
Para cerrar este capítulo de la guerra de desgaste entre Irán y EE. UU., cabe señalar que los Guardianes de la Revolución afirmaron el lunes que cualquier ataque estadounidense contra posiciones iraníes sería seguido de una represalia “diez veces más contundente, sabiendo que no existe ningún objetivo en la región que esté fuera de nuestro alcance”. Esta amenaza fue implícitamente rechazada el lunes por la noche por el presidente iraní, quien afirmó que una eventual reanudación de las operaciones militares no es en absoluto del interés de Irán.
Aoun en Atenas
En el ámbito libanés, el presidente Joseph Aoun realizó una visita oficial a Atenas el lunes, donde se reunió con su homólogo griego, Konstantinos Tasoulas, y con el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. El presidente Tasoulas destacó en esta ocasión que las conversaciones entre el Líbano e Israel ayudarán al Líbano a consolidar su independencia y a vivir en un clima de prosperidad, en el marco de la aplicación de la resolución 1701.
En tierra, aviones israelíes llevaron a cabo cuatro ataques aéreos a última hora del lunes contra la ciudad de Mansouri, en el distrito de Tiro.