


Este lunes 3 de agosto estuvo marcado por las repercusiones del anuncio hecho la víspera por el presidente estadounidense Donald Trump de suspender los bombardeos de gran envergadura contra Irán previstos para el fin de semana pasado. El mandatario estadounidense había anunciado, sin embargo, que esos ataques serían "los más poderosos desde la Segunda Guerra Mundial".
La mañana del lunes, el presidente Trump anunció efectivamente negociaciones con Irán para la noche del mismo día. Pero Teherán, a través del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, se apresuró a desmentir al jefe de la Casa Blanca, asegurando que solo mantiene conversaciones con Omán sobre la distribución de responsabilidades en el estrecho de Ormuz.
Por la noche, Trump volvió a adoptar un tono beligerante frente a Irán. "Las autoridades iraníes son increíblemente engañosas", afirmó. Irán "tiene que elegir entre un acuerdo o una capitulación total", declaró, citado por la AFP.
Además, el papel de Arabia Saudita en el nuevo cambio de postura adoptado por el presidente Trump el día anterior comienza a definirse con mayor claridad. Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores saudita informó que el ministro Faisal bin Farhan conversó con su homólogo iraní, Abbas Araghchi. El texto agrega que ambos discutieron la "desescalada". Esta llamada hace eco de la realizada por el príncipe heredero Mohammed bin Salman a Trump durante la noche del sábado al domingo, con el fin de privilegiar la vía diplomática y congelar los ataques contra Teherán.
Por otra parte, pese a las apariencias, los contactos diplomáticos avanzarían intensamente entre bastidores. Según MTV, Araghchi mantuvo una extensa conversación sobre las perspectivas diplomáticas con su homólogo paquistaní, principal mediador desde el inicio de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos.
Las miradas también estuvieron puestas este lunes en Gaza, donde el Consejo de la Paz debería comenzar a supervisar el desarme de Hamás. Sin embargo, empiezan a aparecer fisuras en este proceso. En una primera reacción al acuerdo anunciado por Trump y aprobado por Hamás, Israel expresó a Washington sus "preocupaciones". "La versión hecha pública no refleja la posición de Israel", declaró el portavoz de la oficina del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Doron Spielman, en declaraciones recogidas por la AFP.
La delegación libanesa rumbo a Roma
En Líbano, todo está listo para una séptima ronda de negociaciones directas con Israel, que debería celebrarse el martes en Roma, en la embajada de Estados Unidos. Estas conversaciones tienen lugar en un ambiente cada vez más tenso debido a las continuas operaciones israelíes en el sur y al aumento de las críticas contra el presidente Joseph Aoun y el primer ministro Nawaf Salam.
Las diferencias parecen aumentar incluso entre las propias delegaciones. Los libaneses exigen resultados y anuncios sobre nuevas zonas piloto. Estas deberían allanar el camino para una retirada progresiva de Israel y el despliegue del ejército libanés. Sin embargo, los israelíes parecen poco dispuestos a contemplar nuevas retiradas. A ello se suma la proximidad de las elecciones legislativas, que hace que el primer ministro israelí sea poco proclive a realizar nuevas concesiones que puedan costarle votos.
También cabe destacar una declaración del embajador de Estados Unidos en Beirut, Michel Issa. En un mensaje publicado en X, celebró de entrada que las conversaciones "continúen" en Roma. Aseguró que una cosa son los textos de los acuerdos y otra muy distinta su aplicación. Asimismo, advirtió contra cualquier "precipitación" en la implementación de este acuerdo para que, añadió, finalmente se logre proteger a las poblaciones que se pretende proteger. ¿Un mensaje dirigido a los libaneses para moderar sus exigencias? Las próximas negociaciones lo demostrarán.