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Política

Los riesgos de inestabilidad del régimen iraní y sus repercusiones en Hezbolá y el Líbano

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Por Jad Akhawi
Publicado ene 8, 2026 - 19:35

La cuestión del futuro del régimen iraní se plantea hoy no como una cuestión teórica, sino como la consecuencia de la acumulación de crisis internas y presiones externas sin precedentes desde la instauración de la República Islámica en 1979. Sin embargo, la importancia de esta cuestión reside no solo en el destino de Teherán, sino también en las repercusiones de cualquier cambio dentro del centro de decisión iraní en sus estructuras regionales, especialmente Hezbolá en Líbano, considerado el modelo más logrado de «arma funcional» más allá de las fronteras iraníes.

Primero: La naturaleza de la relación entre Irán y Hezbolá

El impacto de cualquier trastorno del régimen iraní en Hezbolá no puede analizarse sin una descripción precisa de la naturaleza de la relación entre ambos. Esta relación:

• No es una alianza política de circunstancia.

• No se limita a un apoyo financiero o militar.

• Se basa en un vínculo ideológico, organizacional y estratégico.

Hezbolá surgió en el contexto de la exportación de la revolución y se desarrolló según la doctrina de la «Tutela del jurista islámico» (Wilayat al-Faqih), que confiere a su autoridad suprema un carácter supranacional. Por lo tanto, cualquier modificación dentro de este centro de autoridad repercute no solo en el nivel de los recursos, sino también en la legitimidad del papel, la función y el poder de decisión.

Segundo: El régimen iraní entre resiliencia de seguridad y erosión estructural

El régimen iraní demuestra una clara capacidad para controlar a la población gracias a:

• La cohesión de los Guardianes de la Revolución.

• El control de los sectores clave de la economía rentista.

• La gestión de la represión a un costo calculado.

Sin embargo, esta cohesión oculta una erosión estructural que se manifiesta en:

• Un declive de la legitimidad popular.

• La ruptura del contrato social.

• La transformación de la ideología, de una fuerza movilizadora a una carga.

• Una división silenciosa dentro de las élites entre la lógica del Estado y la de la revolución perpetua.

Este modelo, estructuralmente, se asemeja a los sistemas ideológicos históricos que no colapsaron en el apogeo de las protestas, sino más bien en el momento en que perdieron la capacidad de gestionar sus contradicciones internas.

Tercero: Comparación histórica – Lecciones a aplicar

1. La Unión Soviética

La Unión Soviética no colapsó como resultado de una revolución popular directa, sino más bien debido a:

• Un agotamiento económico prolongado.

• La incapacidad de reformar la ideología desde dentro. • La pérdida de control sobre la periferia antes del colapso del centro.

Los partidos subsidiarios en Europa del Este no colapsaron inmediatamente, pero de repente perdieron su función cuando el centro desapareció.

Este modelo puede aplicarse parcialmente a Hezbolá si la capacidad de Irán para financiarlo y proporcionarle protección estratégica disminuye.

2. El régimen del Sha

A pesar de un contexto diferente, la caída del Sha demuestra que:

• Las instituciones poderosas son insuficientes si dudan en el momento decisivo.

• La legitimidad, una vez perdida, no puede ser restablecida por la fuerza.

• Las fuerzas externas no pueden salvar un régimen que ha perdido su cohesión interna.

Irónicamente, el régimen que derrocó al Sha se enfrenta hoy a una dinámica similar, con la diferencia de que dispone de una red de grupos armados regionales.

3. Los regímenes árabes después de 2011

La experiencia árabe ha demostrado que:

• Los regímenes no siempre caen, pero pierden su capacidad para mantener un control total.

• Los grupos armados afiliados a ellos se vuelven más agresivos a medida que el poder central se debilita.

• Los Estados frágiles pagan un doble precio por esta debilidad.

Cuarto: Escenarios posibles del impacto de la transformación iraní en Hezbolá

1. Continuidad y declive gradual

En este escenario, el régimen se mantiene en el poder, pero su capacidad para:

• Proporcionar una financiación sustancial.

• Gestionar confrontaciones abiertas.

• Proteger a sus aliados de las presiones internacionales se reduce.

Esto incitaría a Hezbolá a:

• Reducir los riesgos del compromiso.

• Centrarse en cuestiones internas.

• Redefinir sus prioridades.

2. Tensiones compensatorias

Un régimen en crisis podría recurrir a:

• Una escalada regional.

• El uso de sus aliados como medio de disuasión.

Este escenario es el más peligroso para Líbano, ya que transforma la escena libanesa en un espacio de compensación de la debilidad del gobierno central.

3. Transformación estratégica

Si se produce un cambio fundamental en la estructura del régimen iraní, Hezbolá se enfrentará a una elección histórica:

• O bien transformarse en un partido libanés de pleno derecho, con todas las redefiniciones necesarias de su armamento y su papel.

• O bien quedar confinado en un entorno específico, acelerando su aislamiento interno.

Quinto punto: Líbano, un sistema frágil ante las transformaciones externas

Líbano no es un mero espectador de esta trayectoria, sino una parte integral de la misma. La debilidad del Estado libanés:

• Hace que cualquier trastorno regional sea más devastador.

• Impide la absorción de los choques.

• Transforma las divisiones internas en instrumentos de conflicto externo.

Por el contrario, cualquier declive de la hegemonía iraní abre teóricamente una oportunidad para restablecer el equilibrio, pero esta oportunidad sigue condicionada por la existencia de:

• Un proyecto nacional global.

• La capacidad de gestionar la transición sin recurrir a la venganza.

• La voluntad de los chiíes de romper el monopolio de la representación.

Por lo tanto, aunque el colapso inminente del régimen de los mulás no puede predecirse con certeza, se puede afirmar que este régimen ha entrado en un período prolongado de inestabilidad estructural.

En tales fases, los pilares del régimen no se derrumban inmediatamente, sino que pierden progresivamente:

• La claridad de su funcionamiento.

• La solidez de su apoyo.

• La capacidad de imponer las estructuras de poder anteriores.

Dada su fragilidad, Líbano será el primero en verse afectado, no por el colapso final en sí mismo, sino por el proceso de erosión. El verdadero desafío no consiste en predecir el fin del régimen iraní, sino en evaluar la capacidad de Líbano para afrontar un Oriente Medio donde Teherán ya no pueda ejercer su influencia como antes.

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