

En Medio Oriente, los museos son mucho más que simples recintos de piedra que resguardan obras en peligro. Son espacios donde la memoria, la identidad y los juegos de poder blando entre Estados se reactivan constantemente.
Algunos países del Levante, cuna de las grandes civilizaciones de la Antigüedad, han sido sacudidos por guerras, revoluciones y cambios geopolíticos. En estos territorios, cada vitrina y cada objeto restaurado se convierten en un gesto político, en un acto de resiliencia nacional. Los museos funcionan como anclas para pueblos que buscan una identidad y una lectura común de su propia historia.
En la región del Golfo, el escenario es distinto. El arte en general y los museos en particular siguen siendo guardianes de la memoria y la tradición, pero también se han convertido en herramientas de poder blando y en medios para mejorar la calidad de vida de la población. La cultura es concebida como un motor del progreso y un pilar del futuro regional. De ahí la proliferación de iniciativas culturales y de nuevos museos equipados con tecnología museográfica de vanguardia.
Este recorrido por algunos museos del Levante y del Golfo es un viaje fascinante a través de siete mil años de historia, entre herencias antiguas y espacios futuristas que caracterizan a las instituciones del Golfo. Entre ambos polos se tienden puentes y complementariedades que conectan el pasado con un futuro deliberadamente luminoso, pensado para el próximo siglo.
Dado que resulta imposible abarcar todos los museos de la región, hemos seleccionado solo algunos que encarnan la realidad museística actual.
El Museo Nacional de Beirut
Este recorrido comienza con el Museo Nacional de Beirut, que refleja a la perfección tanto la fragilidad como la resiliencia de las naciones levantinas. Concebido en la década de 1940 como un proyecto de un joven Estado independiente, décadas más tarde quedó en medio de la guerra, protegido por muros de concreto y bloques de cemento. Su reconstrucción progresiva en los años noventa simbolizó la determinación de un país fragmentado por reconectarse con su historia y reinterpretar su realidad más allá del caos.
El Gran Museo Egipcio (GEM)
En el otro extremo del espectro se encuentra el Gran Museo Egipcio, una expresión monumental de la ambición de Egipto por proyectar su poder a través del patrimonio. Concebido como uno de los museos arqueológicos más grandes del mundo y vecino de las pirámides, representa un proyecto contemporáneo de influencia cultural y turística. Detrás de sus majestuosas fachadas, Egipto moviliza siete milenios de historia para fortalecer su economía y su sector turístico.
El Museo de Irak
Más hacia el este, el Museo de Irak narra una historia distinta, la de un patrimonio tomado como rehén por la guerra y el saqueo. Encarna tanto la violencia infligida a la memoria del país como la perseverancia de quienes luchan por recuperar y recomponer tesoros dispersos en mercados ilegales, colecciones privadas y depósitos de museos occidentales.
El Louvre Abu Dabi
En los países del Golfo, la historia toma otro rumbo. Aunque los museos siguen siendo guardianes de la memoria y las tradiciones, también forman parte de una estrategia cultural más amplia que posiciona a la península arábiga como un nuevo laboratorio de diplomacia cultural y un espacio de diálogo entre civilizaciones, al servicio del bienestar de sus ciudadanos.
En los Emiratos Árabes Unidos, el Louvre Abu Dabi encarna esta visión. Al importar un nombre tan prestigioso como el Louvre y crear instituciones icónicas propias, los países del Golfo, y en particular los Emiratos, se posicionan como un cruce artístico entre Europa, Asia y África. Buscan redefinir la circulación de las obras de arte y participar en las rivalidades simbólicas tanto a nivel global como regional.
En conclusión, al seguir este hilo que va del Levante al Golfo, invitamos al lector a recorrer cinco museos como si se tratara de un palimpsesto, donde se superponen capas de historia, ideología, expresión arquitectónica del poder y economía. Cada una de estas instituciones revela, a su manera, cómo las sociedades de la región se ven a sí mismas, narran su pasado y proyectan su futuro.
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