

El Louvre Abu Dhabi es un museo de arte universal ubicado en la isla de Saadiyat, cuyo nombre significa “isla de la felicidad”, y que aspira a convertirse en el nuevo polo cultural de los Emiratos Árabes Unidos. Con exposiciones temporales coorganizadas junto a grandes museos franceses y un relato de vocación “universal”, el museo contribuye al poder blando del país y a redefinir el lugar del mundo árabe en los circuitos internacionales del arte y el patrimonio.
Orígenes
El Louvre Abu Dhabi es fruto de un acuerdo intergubernamental sin precedentes entre Francia y los Emiratos Árabes Unidos, que otorga a este último el derecho de utilizar el nombre “Louvre” hasta 2047.
Apodado poéticamente el “Louvre de las arenas”, el museo narra la historia de la humanidad a través de obras de distintas civilizaciones, desde la prehistoria hasta el arte contemporáneo. En un inicio, la idea de ceder el nombre del museo más famoso del mundo provocó una fuerte polémica en Francia. Fue necesario un largo proceso, y no menos de mil millones de euros, para convencer a los críticos más escépticos.
A cambio de esta considerable suma, el acuerdo contempla el uso del nombre Louvre durante 30 años, el préstamo de obras de varios museos franceses, exposiciones temporales y cooperación en la gestión museística y la formación del personal.
El museo abrió oficialmente al público el 11 de noviembre de 2017, tras una década de construcción, con alrededor de 600 obras expuestas en su inauguración.
Diseño del museo
El Louvre Abu Dhabi fue diseñado por Jean Nouvel, uno de los arquitectos más reconocidos de los últimos cincuenta años. En este proyecto, Nouvel recurrió al juego de sombras y luces para crear un espacio sereno y acogedor, anclado en la historia y la geografía de los Emiratos.
El arquitecto se propuso no construir un museo europeo trasplantado a Abu Dhabi, sino uno profundamente arraigado en el contexto local, un museo que no tendría cabida en París, Londres o Nueva York.
Inspirado en la arquitectura y las tradiciones emiratíes, Nouvel creó un entorno excepcional que cumple, al mismo tiempo, con las exigencias técnicas de un museo contemporáneo. Concebido como una ciudad-museo de unos 24 mil metros cuadrados, de los cuales 8 mil corresponden a salas de exposición, el conjunto da la impresión de flotar sobre el agua.
El museo está compuesto por edificios bajos y blancos, característicos de la región, dispuestos a lo largo de senderos peatonales. Diseñado como una medina árabe accesible tanto por tierra como por mar, el complejo alberga también actividades diversas como kayak, proyecciones de cine y conferencias, además de las galerías de arte.
La cúpula
Una inmensa cúpula plateada de acero y aluminio, auténtica obra maestra arquitectónica, corona el conjunto de edificios. Pese a su apariencia ligera, la cúpula pesa aproximadamente 7 mil 500 toneladas, un peso comparable al de la Torre Eiffel, y tiene un diámetro de 180 metros.
Inspirada en la cúpula tradicional árabe, esta estructura geométrica está compuesta por 7 mil 850 estrellas de distintos tamaños, distribuidas en ocho capas superpuestas. Estos patrones filtran la luz solar a través de sus perforaciones y permiten que los rayos se dispersen sobre el suelo en una hipnótica “lluvia de luz” que cambia a lo largo del día.
La cúpula rinde homenaje a la naturaleza y a las palmeras datileras de Abu Dhabi. Al igual que las hojas de las palmas tamizan la luz del desierto, la estructura modera la luminosidad y la temperatura, creando un clima visual y térmico propio. Apoyada únicamente en cuatro soportes invisibles, la cúpula parece flotar sobre el agua.
Un sistema natural de enfriamiento
El mayor desafío técnico del Louvre Abu Dhabi es el clima. Mantener condiciones estrictas de luz y temperatura es fundamental para la conservación de obras de valor incalculable. Más allá de su belleza visual, la cúpula genera un microclima ambiental gracias a técnicas de diseño pasivo inspiradas en la arquitectura tradicional de la región. Sus perforaciones permiten el paso de la luz natural sin acumulación de calor ni corrientes de aire excesivas, mientras que los materiales utilizados en pisos y muros ayudan a conservar el aire fresco a lo largo del día.
El museo incorpora además sistemas pasivos de ahorro de agua y energía, así como tecnologías avanzadas de climatización e iluminación.
Tras recorrer la arquitectura del edificio, es momento de adentrarse en sus galerías.
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