Logotipo de Levant Time
Volver al artículo
Lo esencial del día

El acuerdo marco líbano-israelí firmado en Washington: Irán fuera

Imagen destacada de la noticia
Retrato del autor
Por LevantTime .
Publicado jun 27, 2026 - 00:11

Tras casi dos meses de negociaciones directas entre Líbano e Israel, el cuarto día de la quinta ronda de conversaciones celebrada en la sede del Departamento de Estado en Washington, bajo la supervisión del Secretario de Estado Marco Rubio, se firmó el sábado por la noche (hora de Beirut) un «acuerdo marco» entre Líbano e Israel.

La ceremonia tuvo lugar en presencia del señor Rubio y de los negociadores de ambos países, entre los que destacaron, por parte libanesa, el ex embajador del Líbano en Washington, Simon Karam, y el embajador estadounidense en Beirut, Michel Issa.

El documento fue firmado por la embajadora del Líbano en Estados Unidos, Nada Hamadé Moawad, y el embajador de Israel, Yechiel Leiter, quienes pronunciaron sendos breves discursos en los que agradecieron a la Administración Trump sus esfuerzos y subrayaron el alcance histórico del evento.

Este acuerdo marco constituye el primer acto diplomático oficial concluido entre Líbano e Israel desde la firma del acuerdo (fallido) del 17 de mayo de 1983. Este resultado, fruto de cinco rondas de negociaciones, representa —cabe señalarlo— un primer paso que será seguido de largas y futuras negociaciones orientadas a lograr la retirada total israelí del sur del Líbano, de forma paralela a un proceso de desarme de Hezbolá.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, indicó el sábado por la noche que este primer paso allanará el camino para futuros acuerdos, siendo la etapa final, como señaló el embajador Leiter esa misma noche, un futuro tratado de paz entre ambos países.

En la práctica, el documento prevé el establecimiento inmediato de dos «zonas piloto», una de ellas al norte del Litani, donde el ejército libanés deberá desplegarse para impedir cualquier presencia de milicias en los sectores en cuestión.

Una fuente israelí señaló al final de la velada que el despliegue del ejército se realizará con apoyo directo estadounidense, que podría concretarse en el envío de asesores militares de Estados Unidos.

Se trata, por tanto, de un punto de partida al que seguirán otros pasos que conducirán progresivamente a una retirada israelí a medida que se desplieguen las tropas regulares locales y se lleve a cabo el desarme de Hezbolá.

A este respecto, por instrucción del presidente Joseph Aoun, la delegación libanesa insistió en que el acuerdo marco mencionara explícitamente la necesidad de una «retirada total» de las fuerzas israelíes del sur del Líbano.

En cuanto al alcance de este acuerdo, la oficina del primer ministro israelí afirmó durante la noche que «el proceso de desarme de Hezbolá previsto en el documento se aplicará tanto al sur como al norte del Litani».

Pero es sobre todo el significado geopolítico de este acuerdo marco lo que concentra la atención de analistas y círculos políticos en el Líbano.

El documento en cuestión consagra, en efecto, la marginación de Irán del proceso de resolución de la crisis libanesa y del problema del sur del Líbano. En las últimas semanas, el régimen de los mulás no escatimó esfuerzos para imponer un papel iraní directo en los esfuerzos destinados a encontrar una salida al conflicto libanés, en particular en el sur.

Durante las recientes negociaciones entre la Administración Trump y la República Islámica, los dirigentes iraníes imponían como condición previa a cualquier acuerdo con Washington el cese total de las operaciones militares israelíes en el sur.

Esta insistencia disimulaba mal la voluntad de Teherán de ganarse un lugar privilegiado en cualquier proceso de solución política en el Líbano.

Este papel iraní reivindicado por los Guardianes de la Revolución parecía haber quedado reconocido durante las conversaciones estadounidense-iraníes iniciadas esta semana en Suiza bajo la supervisión del vicepresidente estadounidense, JD Vance.

Esas conversaciones habían desembocado en un entendimiento orientado a incluir a Irán en un proceso de control de la situación en el sur del Líbano.

Sin embargo, el acuerdo marco de Washington firmado el sábado por la noche excluye cualquier implicación de la República Islámica y, con mayor razón, del Hezbollah, limitando así los esfuerzos de pacificación y de restablecimiento de la seguridad y la soberanía libanesa al único marco libano-israelí, bajo la estricta y exclusiva supervisión estadounidense.

Esto explica la reacción fulminante del Hezbollah en la tarde del sábado. El diputado del Hezbollah Hassan Fadlallah retomó a este respecto el viejo argumento de la amenaza de «guerra civil», afirmando que el acuerdo de Washington busca socavar el proceso de Islamabad, orientado, evidentemente, a relanzar un papel regional preponderante de la República Islámica en la región, y más particularmente en el Líbano.

En el plano de las reacciones políticas, el Secretario de Estado declaró a última hora de la tarde que este acuerdo marco «sienta las bases de un proceso claramente definido destinado a restablecer la soberanía del Líbano, a desarmar al Hezbollah y a desmantelar su infraestructura».

El presidente Joseph Aoun subrayó por su parte que el objetivo perseguido es «el establecimiento de una soberanía exclusiva del Estado libanés sobre su territorio». «No debe haber cabida en adelante ni para la ocupación, ni para la dependencia, ni para la tutela», señaló, en una alusión apenas velada a los intentos de Irán de imponer su hegemonía en la escena libanesa.

Escalada militar, Ormuz y Ali el-Taher

En el plano de las operaciones militares, cabe destacar que la conclusión del acuerdo marco de Washington estuvo precedida por el anuncio del ejército israelí, durante la tarde, de su «control total de la colina de Ali el-Taher», cuya gran importancia estratégica es innegable. «Controlamos ahora plenamente la colina de Ali el-Taher y, por tanto, el Hezbollah ha perdido su bastión desde el que podía amenazar el territorio israelí», subrayó el mando militar del Estado hebreo.

La toma de la colina de Ali el-Taher reviste no solo una importancia militar, sino que constituye para Israel un logro geopolítico fundamental.

El subsuelo de esta zona fue transformado por los Guardianes de la Revolución en una vastísima red de túneles e infraestructuras que incluye salas de mando cuidadosamente equipadas y grandes almacenes de misiles y municiones diversas.

Decenas de milicianos del Hezbollah y, sobre todo, varios oficiales superiores y cuadros de los Pasdaran estarían ahora atrapados en estos túneles y no tendrían vías de escape debido a la toma de control de la zona por parte del ejército israelí.

Este desarrollo llevó a una fuente militar israelí a afirmar que el control total de Ali el-Taher por parte de las fuerzas del Estado hebreo «representa el fin del papel de Irán y del Hezbollah».

No obstante, el partido proiraní desmintió a última hora de la noche la caída de dicha colina en manos del ejército israelí.

En el plano estrictamente regional, el presidente Donald Trump acusó a la República Islámica de haber violado el acuerdo de alto el fuego, precisando que los iraníes lanzaron cuatro drones en dirección a buques en el estrecho de Ormuz. Tres de esos drones fueron derribados en la zona por las fuerzas estadounidenses, subrayó el presidente americano, quien precisó que el cuarto drone impactó de lleno en la parte superior de un gran buque mercante, causando importantes daños.

En este contexto, un medio iraní afirmó el sábado que «se había establecido un contacto directo entre estadounidenses e iraníes con el fin de evitar cualquier incidente en el estrecho de Ormuz».

Sin embargo, esta información fue posteriormente desmentida de manera categórica por los Guardianes de la Revolución Islámica.

Poco antes de la medianoche, el ejército estadounidense anunció que había llevado a cabo ataques contra objetivos iraníes en la zona del estrecho. El mando militar precisó que la aviación estadounidense había lanzado bombardeos contra almacenes de misiles y drones y contra centros de radar, en represalia por el ataque iraní contra el buque mercante.

Artículos relacionados
Ver todo
Vídeos relacionados
Ver todo
Podcasts relacionados
Ver todo