Logotipo de Levant Time
Volver al artículo
Análisis

El conflicto de todas las incoherencias

Delegación militar de EE.UU. en Yarzé para concretar los detalles de las zonas piloto

Imagen destacada de la noticia
Retrato del autor
Por Michel Touma
Publicado jul 11, 2026 - 23:46

El largo e interminable conflicto generado por las eternas extravagancias del régimen de los mulás iraníes quedará probablemente en la Historia como el conflicto de las logorreicas batallas verbales a las que se entregan sus protagonistas para levantar una densa cortina de humo que apenas logra ocultar sus fracasos internos y, sobre todo, una desconcertante incoherencia generalizada. Esta se traduce casi a diario en hechos completamente desfasados respecto a los beligerantes y profundamente irracionales discursos que se lanzan desde ambos lados.

AFP__20260709__B9PL8T6__v1__JPEGRetina__IranSSouthernCoastStrategicAreas


Los dirigentes iraníes, por ejemplo, han optado por embarcarse en la senda de un acuerdo duradero de carácter estratégico con los Estados Unidos.

Pero al mismo tiempo, siguen calificando a los EE. UU. de «enemigo», de «Gran Satán» que debe ser derrotado y del que hay que vengarse «inevitablemente», tarde o temprano, sean cuales sean las circunstancias, tal como afirmó el pasado sábado por la tarde un comunicado atribuido al nuevo Guía Supremo, el escurridizo y misterioso Mojtaba Jamenei, del que aún no se sabe si sigue con vida, y en ese caso, si realmente conserva todas sus facultades mentales o si, por el contrario, su presencia virtual es mantenida en el imaginario colectivo por los nuevos amos de Teherán con el fin de atribuirle decisiones y posiciones según lo dicten los acontecimientos y la evolución de la correlación de fuerzas dentro de lo que queda de la República Islámica.


Para completar el cuadro, cabe recordar que los altos responsables iraníes firmaron, ciertamente, con Washington una hoja de ruta que contempla conversaciones escalonadas a lo largo de 60 días, pero no pierden ninguna oportunidad para subrayar que no tienen ninguna confianza en los Estados Unidos y que solo aceptarán iniciar las negociaciones si la Administración estadounidense «cambia de actitud», «cesa sus amenazas» y «respeta los términos del memorándum de entendimiento».


Sin embargo, este rechazo a las negociaciones no impidió la reanudación del diálogo bilateral directo —poco importa la contradicción…— gracias a una reunión de «expertos» estadounidenses e iraníes prevista para este domingo 12 de julio en Pakistán.

La actitud beligerante, a menudo incluso insultante, que los sectores de la República Islámica no dejan de mostrar hacia los Estados Unidos, a pesar del clima de serenidad que en principio debería rodear cualquier negociación de paz, llegó a su punto álgido a mediados de semana cuando el representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas le «aconsejó» al embajador estadounidense, en plena reunión del Consejo de Seguridad, que fuera «educado» (!), añadiendo que «eso sería preferible para él y para su país».


La incoherencia estadounidense


No obstante, la incoherencia no se limita únicamente a la parte iraní. El presidente Donald Trump afirmó a mediados de la semana pasada que las negociaciones con los dirigentes iraníes, a quienes calificó de «enfermos», «no sirven para nada y son una pérdida de tiempo», señalando además que el memorándum de entendimiento con Irán está «caduco».

Sin embargo, dio pese a todo su visto bueno para relanzar las conversaciones (!), afirmando que los iraníes habían pedido expresamente retomar las negociaciones y precisando que había aceptado la solicitud iraní, al tiempo que le indicaba a la República Islámica que el alto al fuego pertenece ya al pasado…


Los dirigentes iraníes no tardaron en reaccionar, afirmando el sábado que en ningún momento habían solicitado la reanudación de las conversaciones y que las informaciones al respecto son «alegaciones» difundidas por «medios de comunicación cercanos a Israel». Añadieron que Irán se niega a retomar el diálogo con los negociadores estadounidenses mientras la Administración Trump no «rectifique sus posiciones» (hostiles) y mientras no se haya constituido el comité estadounidense-libanés-iraní encargado de resolver el problema del Líbano del Sur, conforme al acuerdo alcanzado con el vicepresidente estadounidense JD Vance en el marco del memorando de entendimiento. Esto indica que Irán vuelve a la carga en su empeño por recuperar el control de la carta libanesa, haciendo caso omiso de la política seguida por el poder libanés en este sentido.


La incoherencia en la actitud de los protagonistas también quedó de manifiesto el sábado en el expediente del estrecho de Ormuz. La Administración Trump exigió, en forma de ultimátum, que Teherán hiciera público un documento oficial reconociendo que los ataques iraníes perpetrados a principios de semana contra tres buques en el estrecho de Ormuz habían sido un error.

Washington exigió, sobre todo, que la República Islámica se comprometiera públicamente y por escrito a no volver a perpetrar agresiones contra los petroleros que transitan por esa vía marítima.


El poder iraní esquivó el ultimátum estadounidense alegando que los ataques de esta semana contra los tres buques fueron «un error técnico», pese a que las agresiones se habían prolongado durante veinticuatro horas.

El colmo del absurdo: esta explicación «técnica», que excluye por tanto cualquier acto político deliberado, fue ingenuamente considerada aceptable por algunos responsables estadounidenses.


En cuanto al comunicado relativo al compromiso de cesar los ataques contra los buques, Irán lo eludió enviando el sábado a su ministro de Asuntos Exteriores a Omán para convencer al sultanato de publicar un comunicado conjunto que subrayara la necesidad de garantizar la libre circulación en el estrecho de Ormuz, lo que permitiría a la República Islámica evitar dar la impresión de haber cedido ante las exigencias estadounidenses en este punto.

Queda por ver si la Administración Trump se prestará también en este caso al juego iraní…


Reunión militar libanesa-estadounidense


En el plano del expediente libanés, una delegación militar estadounidense se trasladó este sábado a Yarzé, donde celebró una reunión con el comandante y los oficiales superiores del ejército libanés con el fin de ultimar los detalles de la puesta en marcha de las zonas piloto que deberá asumir el ejército libanés conforme al acuerdo marco firmado entre el Líbano e Israel.


El inicio del proceso previsto en este marco debería materializarse en los próximos días.

En consecuencia, el poder libanés indicó oficialmente el sábado por la noche que el Líbano participará en la nueva ronda de negociaciones directas con Israel que se celebrará, esta vez, en Roma los días 15 y 16 de julio, bajo supervisión estadounidense.

El Líbano había fijado como condición para asistir a esta reunión que el despliegue de las zonas de amortiguamiento —que implica por tanto un inicio de retirada israelí— se pusiera efectivamente en marcha, lo que parecía haberse confirmado el sábado por la noche…


Artículos relacionados
Ver todo
Vídeos relacionados
Ver todo
Podcasts relacionados
Ver todo