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Religión

La centralidad del siríaco en la tradición maronita: un patrimonio vivo (3/7)

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Por Amine Jules Iskandar
Publicado ago 10, 2026 - 16:59

La lengua, como vehículo de la cultura nacional, puede convertirse en un instrumento de liberación —como ocurrió con Johann Fichte y Karol Wojtyla— e incluso en una verdadera razón de ser, según Charles Malek. Forja la conciencia nacional, garantiza la cohesión frente a las hegemonías militares o culturales y permite construir el futuro echando raíces en el legado del pasado.

Mientras Johann Gottfried von Herder ponía de relieve el papel de la lengua en la formación de la identidad cultural, Johann Gottlieb Fichte prolongó esta reflexión asociándola directamente al concepto de nación. Lo que él denominaba Volkstum (cultura nacional)(1) nació como instrumento de resistencia frente a la supremacía francesa. Sobre este mismo principio, Karol Wojtyla, futuro papa Juan Pablo II, trabajó para promover el uso de la lengua polaca en el teatro, con el fin de preservar el alma de su pueblo bajo la dominación soviética.

Los intelectuales cristianos del Levante tomaron un camino distinto. Optaron por comprometerse con el renacimiento árabe, la Nahda, abandonando progresivamente su propia lengua y, por ende, su memoria histórica. Las notables contribuciones que aportaron a la Nahda fueron calificadas por Bat Ye'or como «el último canto del cisne»(2), pues ese compromiso se produjo en detrimento de la renovación de su propio legado.

El filósofo cristiano ortodoxo Charles Malek va aún más lejos. Sitúa la lengua siríaca en el corazón mismo de la razón de ser de los maronitas. Según él, la lengua constituye «el fenómeno más significativo de las civilizaciones», pues determina la pertenencia, fundamenta la identidad y estructura la nación(3).

Subraya que el patrimonio siríaco es reconocido, buscado, respetado, estudiado y enseñado en las instituciones universitarias de Rusia, Europa y América, donde numerosas tesis le están dedicadas. Sin embargo, entre todas las comunidades siríacas de Oriente, solo los maronitas cuentan con instituciones culturales y universitarias capaces de enseñar, en su propia tierra, ese prestigioso legado.

La razón de ser de semejante herencia

Charles Malek lanza así una clara advertencia a los maronitas. No se trata, según él, de estudiar este patrimonio como lo hacen los occidentales, desde una perspectiva puramente histórica y teórica, con el espíritu de curiosidad reservado a las élites intelectuales. Esta lengua no está destinada a ser embalsamada en los museos como una reliquia. Debe permanecer viva en los pupitres de las escuelas, en los bancos de las iglesias, e inspirar las producciones literarias y escénicas. Su misión es «unirlos de manera viva, cultural y espiritualmente», tanto con las civilizaciones de la Antigüedad oriental como con sus comunidades activas en la diáspora(4).

«¿Quiénes son más dignos que los maronitas de abrazarla, respetarla, honrarla, apreciarla, estudiarla y darle vida? Se les ha dado. Vive en su quintaesencia. Ellos son los primeros responsables de ella»(5), afirmaba.

La supervivencia de la lengua siríaca, a diferencia de la mayoría de los idiomas de la Antigüedad oriental, nos lleva así a una interrogación existencial sobre la razón de ser de semejante legado.

Junto a esta posibilidad de vincularlos con sus raíces orientales y con su diáspora viva, nos dice Charles Malek, su lengua siríaca tiene el mérito de hacer de los maronitas el pueblo más cercano a los árabes y a los judíos. Pues ellos tradujeron y compusieron en la lengua de los árabes. En cuanto a su idioma siríaco, pertenece, como el hebreo, al semítico septentrional, lo que convierte a ambas lenguas en idiomas hermanos con profundas afinidades. La liturgia siríaca de los maronitas, así como su teología, siguen siendo por lo demás profundamente fieles a los textos y valores veterotestamentarios, y por tanto al legado judaico.

«La lengua, precisa entonces Charles Malek, es el fenómeno cultural más importante, pues en su sentido más profundo, es la vida. Identifica las raíces, los orígenes y el patrimonio.»(6)

Un desequilibrio estructural

¿Qué ha permitido que la lengua de los maronitas atraviese todos estos siglos y llegue hasta nosotros, a pesar de todos los obstáculos? ¿Es el azar o el destino, o acaso el aislamiento protector de su montaña? El filósofo cristiano Charles Malek rechaza estas explicaciones puramente circunstanciales. El creyente, decía, ve, gracias a su fe, «la Providencia detrás de todo, por encima de todo y delante de todo»(7). Esta actúa incluso cuando su voluntad permanece misteriosa. El cristiano lo cree y permanece confiado en la espera de su revelación.

El filósofo se pregunta entonces: ¿por qué los maronitas han permanecido apegados, a lo largo de tantos siglos, a su herencia siríaca? Si rechazaba por principio la noción de coincidencia, busca comprender el sentido de esta persistencia y lo que la divina Providencia tiene verdaderamente previsto. «Si Dios existe, proclamaba, y si su Providencia existe, ¿no es legítimo preguntarse qué significaría la supervivencia de los maronitas y de su antigua herencia siríaca, y cuál sería su finalidad en estos tiempos tan precisos y en esta región en particular?»(8)

Para Charles Malek, esta tierra de Levante sufre un desequilibrio estructural. Compara la región con un trípode que descansa sobre solo dos bases: los árabes y los hebreos. Para restablecer el equilibrio, es necesario un tercer componente. Los maronitas deben existir no como una simple comunidad integrada en una de las dos entidades, sino como un componente distinto, dotado de su propia identidad y de su patrimonio histórico, cultural, espiritual y lingüístico(9).

La tradición maronita se afirmó con Calcedonia para preservar su lengua siríaca durante su proceso de apertura al mundo. Para el gran filósofo grecortodoxo Charles Malek, debe conservar de ahora en adelante esta identidad lingüística con el fin de contribuir al acercamiento entre los pueblos y a la construcción de la paz.

(1) – Johann Gottlieb Fichte, Addresses to the German Nation, (1808), Kissinger Publishing, 2017.

(2) – Bat Ye'or, Les Chrétientés d'Orient entre jihad et dhimmitude (VII°-XX°), Paris, Cerf, 2007, et The Decline of Eastern Christianity under Islam, Cerf, 1996.

(3) – Charles Malik, Two Letters to the Maronites, Kaslik, USEK, 2010.

(4) – Ibid.

(5) – Ibid.

(6) – Ibid.

(7) – Ibid.

(8) – Ibid.

(9) – Ibid.

Leer también sobre el mismo tema

La centralidad del siriaco en la tradición maronita: el papel de los patriarcas (2/7)

La centralidad de la lengua siríaca en la tradición maronita (1/7)

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