

En 2019, el papa Francisco se convirtió en el primer pontífice en realizar una visita oficial a Abu Dabi. Durante ese encuentro, el papa y el Gran Imán de Al Azhar, el doctor Ahmed Al Tayeb, hicieron historia al firmar conjuntamente un documento sobre la fraternidad humana que hace un llamado a la tolerancia, la paz universal y la reconciliación entre todas las religiones.
Para conmemorar esta histórica visita y en consonancia con la Carta de la Fraternidad Humana, el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos decidió construir, en la isla de Saadiyat, la Casa de la Familia Abrahámica, un espacio arquitectónico de casi seis mil metros cuadrados dedicado a las tres religiones monoteístas. Inaugurada en 2023, la obra alberga una iglesia, una mezquita y una sinagoga, además de un foro para el diálogo.
Este proyecto fue posible porque los valores promovidos por la Carta sobre la Fraternidad Humana coinciden con los que sustentan a los Emiratos Árabes Unidos, un país donde más de 200 nacionalidades conviven en paz.
Convencido de que la coexistencia entre religiones puede lograrse mediante el diálogo, la comprensión mutua y la práctica pacífica de la fe, el gobierno emiratí quiso ofrecer a creyentes y no creyentes de todo el mundo la oportunidad de participar en un diálogo interreligioso a través de foros de discusión, eventos, clases magistrales y otras actividades, o simplemente visitando los tres templos para conocer las distintas formas de practicar la fe.
El extenso programa educativo de la Casa de la Familia Abrahámica se desarrolló en colaboración con algunas de escuelas y universidades más prestigiosas del mundo.
Los valores de tolerancia promovidos por la institución están profundamente arraigados en la historia misma de los Emiratos Árabes Unidos.
Desde los primeros siglos del islam, en los siglos VII y VIII, se conservan vestigios de monasterios e iglesias en las islas de Sir Bani Yas (Abu Dabi) y Siniya (Umm Al Quwain), lo que evidencia la presencia de comunidades cristianas en la región. Asimismo, se han encontrado indicios de una comunidad judía, como una lápida grabada en hebreo con la inscripción: “Aquí reposa David, hijo de Moisés”
El diseño de la Casa de la Familia Abrahámica es obra del arquitecto angloghanés Sir David Adjaye Omobe, reconocido internacionalmente y galardonado con la Medalla de Oro del Real Instituto de Arquitectos Británicos. Entre sus proyectos más destacados se encuentran el Centro Nobel en Oslo, el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana del Smithsonian en Washington D.C. y la Fundación Aïshti en Beirut.
Adjaye es conocido por su estilo ecléctico, el uso innovador de materiales, la transparencia y la luz, así como por la creación de monumentos simbólicos que entrelazan lo íntimo con lo colectivo.
Para reflejar los valores y el propósito de la Casa de la Familia Abrahámica, el arquitecto eligió materiales característicos de los tres lugares de culto: piedra caliza, madera y bronce. Estos materiales se emplearon en la construcción de los templos, resaltando las particularidades y referencias religiosas de cada uno. Adjaye insistió en que los tres edificios fueran igualmente bellos, imponentes y del mismo tamaño, evitando así cualquier sugerencia de jerarquía entre las religiones.
La Mezquita Ahmed El Tayeb
Nombrada en honor al Gran Imán de Al Azhar, el doctor Ahmed El Tayeb, cofirmante del documento sobre la fraternidad humana junto al papa Francisco. La mezquita está orientada hacia La Meca. Su arquitectura incluye elementos típicos del arte islámico, como los siete arcos exteriores que simbolizan la trascendencia divina y la perfección espiritual, además de reflejar la importancia del número siete en el islam. En su interior, nueve bóvedas convergen para formar el techo, mientras que las mashrabiyas, finamente talladas a mano según la tradición artesanal árabe, permiten que la luz natural ilumine el espacio manteniendo la privacidad de los fieles. Paneles decorativos de fibra funcionan también como separadores entre hombres y mujeres.
La Iglesia de San Francisco
Como indica su nombre, la iglesia está dedicada a San Francisco de Asís, santo del siglo XIII, amigo de los pobres y patrono protector del papa Francisco. Está orientada hacia el este, en dirección al amanecer, símbolo de la luz divina y la gloria de Dios en el cristianismo. Su interior está conformado por un bosque de columnas que acentúan la verticalidad del espacio. La luz que se refleja sobre ellas representa tanto la encarnación de Cristo (luz descendente) como su resurrección (luz ascendente). Más de 13,000 metros lineales de madera forman la bóveda del templo; las lamas dispuestas sobre el altar evocan los rayos del sol y remiten al baldaquino de la Basílica de San Pedro, en Roma.
La Sinagoga Moisés Maimónides
La sinagoga, orientada hacia Jerusalén, lleva el nombre del gran filósofo judío del siglo XII Moisés Maimónides. Su estructura se concibe como un refugio para la oración. La fachada de celosía recuerda las ramas de palma utilizadas por los fieles para construir las sukkot durante la festividad de Sucot, que conmemora el éxodo del pueblo judío por el desierto del Sinaí y el fin de su esclavitud. Esta fachada protege del sol durante el día y permite contemplar las estrellas por la noche. En el interior, una malla de bronce evoca la jupá, el dosel bajo el cual las parejas judías contraen matrimonio.
En un mundo donde la tolerancia y la paz entre los seres humanos parecen escasear, una iniciativa como la Casa de la Familia Abrahámica nos confronta y solo puede ser acogida con respeto y reconocimiento.