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Teherán plantea seis condiciones a Washington para desbloquear el estrecho de Ormuz

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Por LevantTime .
Publicado ago 8, 2026 - 23:05

Una calma precaria —y perturbadora— reina desde hace casi 48 horas en toda la zona de Levante y el Golfo, tras los ataques lanzados a principios de semana por la milicia yemení proiraní de los hutíes contra posiciones saudíes en la frontera entre Yemen y Arabia Saudí, así como contra los sectores controlados por las fuerzas yemeníes leales al gobierno reconocido por la comunidad internacional.

Estas unidades leales tenían previsto lanzar en la noche del viernes al amanecer del sábado ofensivas de gran envergadura contra las posiciones de los hutíes.

El único hecho destacable en materia de seguridad ocurrido este sábado 8 de agosto fue el ataque de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán contra un petrolero de los Emiratos Árabes Unidos en la región del estrecho de Ormuz. Los Emiratos condenaron enérgicamente el ataque, calificándolo de «piratería iraní».

Más tarde, Arabia Saudí, Catar y Jordania condenaron con firmeza la agresión iraní.

Arabia Saudí responsabilizó a Irán de «la continuación de las viles agresiones y los ataques contra buques». Por su parte, Catar subrayó la «necesidad de poner fin a las injustificadas agresiones iraníes».

Los Pasdaran suben el tono


Paralelamente a este hecho de índole securitaria, la jornada del sábado estuvo marcada por tres posicionamientos de vital importancia que resumen por sí solos la situación actual en torno a la crisis del estrecho de Ormuz.

A mediodía del sábado, el portavoz de los Guardianes de la Revolución Islámica iraní señaló sin rodeos que el restablecimiento de la libre circulación marítima por el estrecho de Ormuz dependía de que Estados Unidos aceptara las condiciones impuestas por Irán.

Al caer la tarde, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional —el órgano máximo que toma actualmente las grandes decisiones estratégicas— publicó un comunicado en el que fijaba explícitamente seis condiciones a Estados Unidos para la reapertura del estrecho de Ormuz: el cese de todas las amenazas e insultos contra Irán; el fin definitivo de todos los conflictos en Irán, Líbano, Irak, Yemen y Palestina; el levantamiento del bloqueo impuesto a los puertos iraníes y la retirada de todas las fuerzas estadounidenses de las proximidades de Irán; el pago de compensaciones por los daños causados en los intercambios de fuego; el levantamiento de todas las sanciones; y la descongelación incondicional de todos los activos bloqueados.

Las confesiones del presidente

En este contexto, el presidente iraní Massoud Pezechkian declaró el sábado sin ambages que «la decisión de guerra y de paz está en manos de los Guardianes de la Revolución Islámica». «La decisión de detener la guerra o de continuar con ella está en manos del mando militar iraní», subrayó el mandatario.

Estas declaraciones implican el eclipse, o incluso la desaparición, del papel del Guía Supremo de la Revolución Islámica, a quien corresponde, en principio, tomar decisiones de tal carácter estratégico.

Cabe recordar que, a mediados de semana, el presidente Pezechkian había afirmado que los contactos con el Guía Mojtaba Jamenei se habían vuelto sumamente difíciles.

Como muestra reveladora de la profunda crisis socioeconómica que enfrenta Irán, el presidente iraní señaló en su declaración del sábado que «ya no es fácil introducir mercancías en el país, y debemos buscar otras vías para lograrlo».

En cualquier caso, los círculos políticos aguardaban el sábado por la noche la reacción del presidente Donald Trump a las condiciones que le imponen los Pasdaran para aceptar la reapertura del estrecho de Ormuz.

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