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Cultura

Gran Mezquita Sheikh Zayed: una joya arquitectónica y símbolo de tolerancia

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Vista del patio interior de la Gran Mezquita Sheikh Zayed. (Foto Beata Zawrzel / NurPhoto vía AFP)
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Por Micha Moussallem
Publicado feb 10, 2026 - 00:32

La Gran Mezquita Sheikh Zayed, en Abu Dabi, es uno de los monumentos más emblemáticos de los Emiratos Árabes Unidos. Verdadera obra maestra de la arquitectura recibe cerca de 7 millones de visitantes al año, de los cuales el 82% son turistas internacionales. Más allá de su grandeza, la mezquita funciona como una plataforma para el diálogo interreligioso y la promoción de valores humanos universales.

 

La historia del templo comienza en la década de 1980, cuando el jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, padre fundador de los Emiratos Árabes Unidos, concibió un lugar de culto que simbolizara la moderación del islam. Su visión era clara: crear un edificio que promoviera la tolerancia y el intercambio cultural, integrando la diversidad del mundo islámico con valores arquitectónicos y artísticos tanto históricos como contemporáneos.

 

La construcción se prolongó durante once años y concluyó en diciembre de 2007. El jeque Zayed, fallecido en 2004, está enterrado en el patio de la mezquita que él mismo impulsó.

 

La Gran Mezquita Sheikh Zayed impresiona tanto por su belleza como por su escala. Con una extensión de más de 12 hectáreas (120 mil metros cuadrados), puede albergar a casi 55 mil fieles, lo que la convierte en una de las mezquitas más grandes del mundo.

 

Un proyecto de construcción colectivo

 

La creación del templo fue un esfuerzo global que involucró a cerca de 3 mil trabajadores y a 38 empresas locales e internacionales. Profesionales, artistas y artesanos de países como Siria, India, Italia, Alemania, Turquía, Pakistán, Malasia, Irán, China, Reino Unido, Nueva Zelanda y Macedonia del Norte contribuyeron al proyecto.

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(Foto Mohamed Zarandah / Anadolu vía AFP)

El resultado es una fusión armónica de distintos estilos arquitectónicos islámicos. La mezquita cuenta con 82 cúpulas de diversos tamaños, algunas de hasta 85 metros de altura. Cuatro minaretes, cada uno de más de 100 metros, se elevan en las esquinas del patio, mientras que más de mil columnas sostienen la estructura.

 

Delicados mosaicos florales decoran el patio, y los capiteles de las columnas están ornamentados con flores de palma doradas. La estructura de acero y concreto está completamente revestida de mármol de Carrara, reconocido como el mármol blanco más puro del mundo. El patio central, de 17,080 metros cuadrados, también está pavimentado con este material, lo que otorga al conjunto un brillo excepcional.

 

Refinamiento interior

 

La fachada cuenta con un innovador sistema de iluminación nocturna que sigue el ciclo lunar: la luz cambia gradualmente de un blanco frío en luna llena a un azul profundo hacia la decimocuarta noche.

 

La decoración interior se apega estrictamente a los principios del islam: no hay representaciones humanas ni animales, pero abundan los motivos florales, geométricos y arabescos. Arcos apuntados embellecen la estructura, y más de 12,100 paneles moldeados de yeso y fibra de vidrio recubren el interior. Las 1,048 columnas ornamentales, esculpidas por artesanos locales, están incrustadas con piedras semipreciosas.

 

El techo de la gran sala de oración está sostenido por 24 columnas revestidas de mármol blanco e incrustadas con nácar. Los 99 nombres de Dios (Alá) están inscritos en el muro de la qibla, sutilmente iluminado. Imponentes candelabros decorados con cristales Swarovski y 40 kilogramos de oro de 24 quilates dominan el espacio, siendo el principal el más grande del mundo.

 

La alfombra persa de la sala principal de oración es una obra maestra. Con una superficie de 5,627 metros cuadrados, es la alfombra tejida a mano más grande del mundo y tiene un valor estimado de 8.5 millones de dólares.

 

Diálogo intercultural

 

Desde su inauguración, la mezquita se ha consolidado como un destino clave del turismo cultural, posicionándose entre las atracciones más visitadas del mundo y como el principal sitio cultural y religioso de Medio Oriente.

 

Más allá de su función religiosa y su esplendor arquitectónico, la mezquita mantiene su misión de diálogo intercultural. El programa Jusoor (“raíces” en árabe), lanzado en 2019, es un ejemplo de ello. A través de esta iniciativa, personas e instituciones de diversos orígenes son invitadas a vivir una experiencia religiosa y cultural única, que fomenta la comprensión mutua y la promoción de valores humanos universales.

 

El recinto alberga también el Centro de la Gran Mezquita Sheikh Zayed, un espacio de aprendizaje con una biblioteca que resguarda obras clásicas y publicaciones en varios idiomas, entre ellos árabe, inglés, francés e italiano.

 

Más que un hito cultural, la Gran Mezquita encarna los valores de tolerancia, apertura y convivencia pacífica que el jeque Zayed buscó transmitir a las futuras generaciones. Sigue siendo un símbolo vivo de su legado perdurable.

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