


Las discrepancias entre estadounidenses e israelíes en torno al Líbano se profundizan cada vez más, a medida que las declaraciones de los responsables del Estado hebreo se alejan de los compromisos asumidos durante las conversaciones directas con los libaneses, especialmente desde la firma del acuerdo marco entre ambas partes en junio.
Así, las declaraciones del ministro israelí de Defensa, Israel Katz, en el sentido de que el ejército no se retiraría de la parte ocupada del sur, provocaron una dura respuesta del Departamento de Estado el jueves, que consideró que dichas declaraciones no eran compatibles con los compromisos adquiridos en el acuerdo marco.
Mientras tanto, este jueves, las destrucciones israelíes continuaron sin tregua en el sur del Líbano. Según la MTV, los israelíes también estarían a punto de hacer volar los túneles de Hezbolá en la colina de Ali el-Taher, donde los iraníes han construido a lo largo de los años impresionantes túneles subterráneos que se extienden durante cientos de kilómetros, junto con sofisticadas infraestructuras militares cuyo objetivo era allanar el camino para un ataque de Hezbolá contra Galilea.
En el plano político, la jornada del jueves estuvo marcada por una declaración del primer ministro libanés Nawaf Salam, quien criticó la «actitud ilógica» del Estado hebreo a pesar del inicio de la aplicación del acuerdo marco sobre el terreno. Además, se quejó de que un primer mensaje en ese sentido había sido eliminado de su cuenta en X y que tuvo que volver a publicarlo.
Esta inflexible actitud israelí se enmarca en la perspectiva de las elecciones del próximo octubre. Y esta escalada sobre el terreno no se limita al Líbano. El jueves se produjo un nuevo asesinato en Gaza, a pesar de las reiteradas peticiones estadounidenses de una tregua. En la Franja, el ejército israelí mató a dos palestinos, entre ellos un jefe de policía, cerca de Jan Yunis, calificando a la víctima de «terrorista» que representaba «una amenaza» para sus soldados.
Los disturbios también continúan en Cisjordania, donde un periodista palestino, Mohammad Awad, fue detenido cerca de Ramallah bajo el pretexto de que trabaja para Hamás. Incluso el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, condenó el «horrible terror» ejercido por los colonos israelíes en Cisjordania.
Discurso violento y tregua frágil en Irán
En el frente iraní, una retórica extremadamente belicosa sigue rodeando el control del estrecho de Ormuz, que se ha convertido decididamente en el epicentro de esta guerra irano-estadounidense. Si bien sobre el terreno no se ha registrado aún ninguna escalada entre ambos beligerantes, la retórica se encendió tras las declaraciones del día anterior del presidente estadounidense Donald Trump, quien indicó que Estados Unidos tenía «control total» del estrecho y mantenía «un bloqueo hermético» sobre los puertos iraníes.
Eso fue suficiente para desatar una oleada de airadas reacciones por parte de los iraníes. El ejército iraní denunció el jueves «las mentiras» de Trump. «Las falsas afirmaciones de Estados Unidos de que los barcos atraviesan con normalidad el estrecho de Ormuz (...) no son más que mentiras e invenciones», declaró Ebrahim Zolfaghari, portavoz del mando central Khatam al-Anbiya, según informó la AFP.
Según él, el estrecho permanece «bajo la gestión y el control total de la República Islámica, y ningún buque comercial o petrolero ha tenido ni tendrá la posibilidad de navegar por él con seguridad sin la autorización y la supervisión de las poderosas fuerzas armadas iraníes».
Otro alto responsable iraní también había desmentido anteriormente las declaraciones del presidente estadounidense. «Hoy pueden ver que el estrecho de Ormuz está bajo la gestión y el control de la República Islámica, y que nuestro país continúa su trayectoria con plena seguridad», afirmó Hossein Taeb, jefe de las fuerzas paramilitares del Basij, dependientes de los Guardianes de la Revolución.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi escribió el jueves en su cuenta de X que Estados Unidos había cometido «errores de cálculo» derivados de fallos de inteligencia.
Otra declaración y nueva provocación: el diputado iraní Behnam Saeedi, miembro de la comisión de seguridad nacional, afirmó que los buques israelíes y los navíos militares estadounidenses tendrían prohibido el paso por el estrecho.
Por ahora, nada indica que la tregua esté a punto de romperse. Este conflicto transmite cada vez más una sensación de estancamiento. Los iraníes no pierden oportunidad de reclamar compensaciones por cualquier tránsito a través del estrecho, siendo la más reciente el vertido de petróleo frente a las costas de Omán —causado evidentemente por un ataque contra un petrolero— que acaba de afectar a las costas iraníes. Las autoridades del país exigen ahora indemnizaciones al respecto.
Aunque la calma en el frente entre Estados Unidos e Irán parece mantenerse, no ocurre lo mismo con los hutíes yemeníes, aliados de los iraníes, quienes reivindicaron al caer la noche un ataque con drones contra una refinería saudí del gigante Aramco. Todo ello, de nuevo, sin una respuesta notable por parte de Estados Unidos.
Cabe señalar que, según la cadena saudí Al Arabiya, el ministro saudí de Defensa se reunió el jueves con una delegación iraquí para tratar las relaciones en los ámbitos militar y de defensa. ¿Podría estar relacionado con el acuerdo alcanzado la semana pasada entre Arabia Saudí, Pakistán y Turquía en materia de defensa colectiva? En cualquier caso, se trata del primer encuentro tras los ataques perpetrados contra el reino desde territorio iraquí.