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Religión

“Nostra aetate”: Abu Dabi y “Fratelli tutti”, los frutos del diálogo (3/4)

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Por Fady Noun
Publicado dic 12, 2025 - 14:23

“Nostra aetate” transformó de manera decisiva el diálogo entre católicos y musulmanes. Desde Juan Pablo II hasta el papa Francisco, la Santa Sede ha impulsado un camino de encuentro y fraternidad. Esta es la tercera entrega de la serie.

Es difícil exagerar el impacto que tuvo la declaración Nostra aetate de 1965 en las relaciones entre la Iglesia católica y el mundo árabe-musulmán. Para comprenderlo, nada resulta más útil que leer el propio texto, que no presenta dificultades dogmáticas. Este es el pasaje que nos concierne directamente:

“La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian además el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.

Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.”

Cartografiar la “cuna” del cristianismo

Entre 1985 y 2001, sobre esta base doctrinal sólida, Juan Pablo II realizó una serie de gestos contundentes: su discurso en Casablanca ante 80.000 jóvenes musulmanes, llamándolos a “creer juntos en el único Dios” (1985); la oración por la paz en Asís con representantes de todas las religiones (1986); el Sínodo para el Líbano, que incluyó “observadores fraternos” musulmanes (1995); y su histórica visita a Siria y a la Mezquita de los Omeyas en Damasco (2001).

En Medio Oriente, Benedicto XVI —y sobre todo su sucesor, el papa Francisco— continuaron la tarea de trazar espiritualmente el mapa de la “cuna” del cristianismo, una región donde hoy la fe cristiana se vive en un entorno musulmán, con el Líbano como excepción notable.

El papa Francisco es quien ha logrado el avance más significativo en términos de diálogo interreligioso, gracias al Documento sobre la Fraternidad Humana firmado en Abu Dabi en 2019 junto con el gran imán de al-Azhar, Ahmad al-Tayyeb, y a la encíclica Fratelli tutti (2020), que desarrolla su mensaje.

En particular, la encíclica afirma:

“Las cuestiones relacionadas con la fraternidad y la amistad social han estado siempre entre mis preocupaciones. (…) me sentí especialmente estimulado por el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb, con quien me encontré en Abu Dabi para recordar que Dios «ha creado todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad, y los ha llamado a convivir como hermanos entre ellos»[5]. No se trató de un mero acto diplomático sino de una reflexión hecha en diálogo y de un compromiso conjunto. Esta encíclica recoge y desarrolla grandes temas planteados en aquel documento que firmamos juntos. (…) Entrego esta encíclica social como un humilde aporte a la reflexión para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras. Si bien la escribí desde mis convicciones cristianas, que me alientan y me nutren, he procurado hacerlo de tal manera que la reflexión se abra al diálogo con todas las personas de buena voluntad.” (Fratelli tutti 5 y 6)

La Casa de la Familia Abrahámica

Estos principios se han materializado en diversas iniciativas, la más destacada siendo la Casa de la Familia Abrahámica en Abu Dabi. Inaugurado en 2023, el complejo reúne una mezquita, una iglesia y una sinagoga en un mismo espacio, concebido para la educación, la oración y el encuentro.

Sin embargo, las actitudes no han avanzado al mismo ritmo en todas partes. Arabia Saudita, por ejemplo, aún no mantiene relaciones diplomáticas con el Vaticano. La construcción de iglesias y la celebración pública de servicios religiosos fuera de recintos diplomáticos sigue prohibida.

Nostra aetate y el diálogo que ha impulsado han echado raíces principalmente en el islam sunita, la rama mayoritaria, que representa entre el 85 y el 90 por ciento de los musulmanes del mundo. Pero el llamado a la apertura formulado por el documento conciliar es universal. Inspiró notablemente al papa Francisco a reunirse con el gran ayatolá Sistani durante su viaje a Irak en 2021. El lema de la visita —“Todos ustedes son hermanos”— resonaba con el mensaje de Fratelli tutti.

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