


« Líbano se distingue por la proximidad única entre el mar y la montaña. Las imponentes cadenas montañosas del Líbano se extienden paralelamente a la costa del mar Mediterráneo, creando una diversidad geográfica sorprendente que reúne playas magníficas, valles verdes y montañas cubiertas de nieve en invierno. »
Introducción típica que se encuentra en todos los manuales de geografía libanesa que describe un país único en su género, tan cautivador para los locales como para los turistas.
No es de extrañar, por tanto, el flujo masivo de ciudadanos extranjeros, especialmente sirios e iraníes (quienes, al parecer, contribuyen a un aumento repentino de la tasa de ocupación de ciertos hoteles): Líbano paga el precio de su éxito. Es cierto que hubiéramos preferido ver desembarcar a occidentales o árabes del Golfo Pérsico, pero desafortunadamente, no elegimos a nuestros turistas, y fue el ministerio en cuestión quien se atrevió con el eslogan «Ahla Bhal Tallé» sin especificar las nacionalidades de la «tallé».
De hecho, hay que constatar que los sirios en cuestión decidieron repentinamente visitar el país a partir de diciembre de 2024, la gran mayoría de ellos prefiriendo instalarse en las fronteras, en el valle de la Bekaa, conocido por su clima riguroso en invierno y seco en verano, pero necesariamente menos riguroso y seco que el clima político que reina en Siria, para aquellos que precisamente decidieron apresuradamente pisar suelo libanés.
Lo mismo ocurre con los iraníes que muy recientemente – según la información que circula – han invadido algunos hoteles, una variante más delicada que la invasión llevada a cabo en mayo de 2008 por su milicia local, pero que sigue siendo molesta, en la medida en que se encontrarían algunas personas fichadas en las bases de datos de las golondrinas israelíes cuyo zumbido no deja de amenizar nuestros días.
En el fondo, estos turistas de otro tipo se aclimatarán muy fácilmente en algunas de nuestras regiones. De hecho, existen playas que responden a sus criterios sociales y culturales: unisex, muy viriles donde Mohammad Raad ejerce como GO (Gritón Organizador), como animador, será Hussein Hajj Hassan cuyo físico recuerda al de Gordon Shumway (acreditando así una de las premoniciones más disparatadas de Michel Hayek), y por supuesto Naim Kassem como DJ, reemplazando al David Guetta de la milicia, aquel que hacía vibrar la república con su dedo.
Sin embargo, es lamentable constatar que la tierra de acogida que es Líbano solo recibe a personalidades de segundo, o incluso tercer rango, mientras que las celebridades y otros VIP prefieren ir al Este del muro de Berlín (que en realidad es el Oeste para ellos), a Rusia, a pesar de la notoria fragilidad de los balcones y el efecto purgativo de sus tés.
Según los informes publicados por «World Population Review» a finales de 2025, Líbano ocupa el lugar de primera finalista en el mundo árabe y el quinto en el ranking mundial en términos de prevalencia de enfermedades mentales y trastornos psicológicos.
Ya que somos un manicomio a cielo abierto, si además tuviéramos que servir de asilo para criminales....