
¿Cómo pasar de la gestión de las crisis a la construcción del futuro?

En una época en la que las crisis y los desafíos se multiplican, leemos cada día artículos, estudios y análisis centrados principalmente en describir la realidad actual y examinar sus dimensiones políticas, económicas y sociales.
Sin embargo, pese a la importancia de comprender el presente, el enfoque excesivo en diagnosticar la situación nos ha encerrado en un pensamiento circular: giramos constantemente en torno a las mismas observaciones y los mismos bloqueos, sin avanzar realmente hacia una reflexión seria sobre el futuro del Líbano, el de sus ciudadanos y, por consiguiente, el de la sociedad y el Estado.
Impulsar espacios nacionales de reflexión… con una visión positiva
Hoy, el Líbano necesita con urgencia crear espacios de diálogo y reflexión que reúnan a grupos, élites y actores de la sociedad, independientemente de su nivel de organización, para plantear las preguntas fundamentales que determinarán la forma del país en las próximas décadas.
Las naciones que sobreviven y progresan no son aquellas que se limitan a gestionar sus crisis cotidianas, sino las que tienen el valor de pensar a largo plazo y de trazar una visión clara de su futuro.
Pero antes de cualquier debate, debemos adoptar una actitud positiva. Una persona positiva está más abierta a las opiniones de los demás; ve en la diversidad de ideas una riqueza y nuevas oportunidades para avanzar. Por el contrario, el pensamiento negativo y cerrado fomenta la desconfianza hacia el otro y termina poniendo en duda incluso las oportunidades que se presentan.
También debemos observar la realidad tal como es, y no como quisiéramos que fuera. Huir de los hechos o maquillarlos no genera soluciones; simplemente aplaza la explosión de las crisis y las agrava.
Por ello, resulta esencial plantear las preguntas con objetividad y respeto, lejos de las apariencias, los cálculos estrechos o los juicios preconcebidos. Las sociedades vivas no temen las preguntas; las consideran un paso natural en la búsqueda de un futuro mejor.
Imaginar los próximos cien años
Hoy más que nunca, el Líbano necesita “espacios nacionales de reflexión” capaces de abordar con serenidad y realismo los grandes desafíos fundamentales, intercambiar puntos de vista y buscar consensos que puedan garantizar la estabilidad del país durante los próximos cien años.
Entre las preguntas esenciales que deben plantearse se encuentran las siguientes:
- ¿Cuál es la forma de gobierno más adecuada para el Líbano a la luz de las experiencias del pasado?
¿Sigue siendo el sistema centralizado la mejor opción?
¿Ofrecerían una descentralización ampliada o el federalismo soluciones más eficaces?
¿O es necesario imaginar una fórmula completamente nueva?
- ¿Sigue siendo el Acuerdo de Taif una fórmula adecuada después de todas las transformaciones que han experimentado el Líbano y la región?
- ¿Continúa siendo el modelo de convivencia y democracia consensual capaz de generar estabilidad y construir un verdadero Estado?
- ¿Sigue siendo posible la convivencia en su forma actual, a la luz de las experiencias, crisis y divisiones que han atravesado los libaneses?
- ¿Cómo debería gestionarse la diversidad libanesa?
¿A través de un sistema civil basado en la igualdad plena entre los ciudadanos?
¿O mediante un sistema que respete las particularidades y los equilibrios comunitarios dentro de una fórmula consensual que garantice la estabilidad?
- ¿Cuál debería ser el papel del Estado?
¿Debería limitarse a garantizar la seguridad, la estabilidad y las necesidades esenciales, como la salud, la educación y la infraestructura?
¿O debería intervenir de manera más amplia en los distintos sectores económicos y sociales?
- ¿Qué ocurre con la educación?
¿Debe seguir dándose prioridad a la educación privada, que durante mucho tiempo ha sido uno de los pilares históricos del Líbano?
¿O el futuro exige un modelo más equilibrado entre los sectores público y privado?
- ¿Qué tipo de economía queremos?
¿Sigue siendo la economía liberal la opción más adecuada para el Líbano?
¿O la próxima etapa requiere una economía social que concilie la libertad económica con la justicia social?
- ¿Cómo garantizar una participación popular real en la formación del poder?
¿Qué ley electoral permitiría una representación justa y fortalecería la vida democrática?
- ¿Cómo deberían tomarse las grandes decisiones nacionales cuando existen desacuerdos?
- ¿Y qué mecanismos constitucionales y políticos permitirían evitar los bloqueos institucionales preservando al mismo tiempo la asociación nacional?
Estas preguntas son solo algunos ejemplos de los grandes debates que deberían abordarse con valentía y serenidad. Porque construir una nación no consiste únicamente en gestionar las crisis del presente, sino también en ser capaz de imaginar el futuro y prepararse para él.
Se suele decir que “en tiempos de crisis nacen las oportunidades”. Esto es cierto, siempre que se sepa interpretar la realidad con lucidez y se posea el coraje intelectual y político necesario para aprovechar esas oportunidades, en lugar de limitarse a administrar los colapsos o esperar soluciones provenientes del exterior.
Si el Líbano desea seguir siendo una nación viva y capaz de perdurar, necesita un proyecto intelectual y nacional de largo plazo, elaborado colectivamente, que permita construir estabilidad política, social y económica para los próximos cien años, y no solamente para unos pocos años.