Logotipo de Levant Time
Volver al artículo
Mirada posada

Líbano y Siria: abrir una nueva página brillante

Imagen destacada de la noticia
(Foto SANA/AFP)
Retrato del autor
Por Rami Rayess
Publicado may 11, 2026 - 19:22

Las relaciones libano-sirias atraviesan nuevos puntos de inflexión a raíz de la importante visita que realizó el primer ministro libanés Nawaf Salam a Damasco al frente de una delegación ministerial, con el fin de fortalecer los lazos bilaterales entre ambos países e impulsarlos hacia una nueva era capaz de disipar los sedimentos de un período pasado en el que los problemas mutuos se habían ido acumulando y la confianza se había desvanecido, como consecuencia del papel perjudicial ejercido por la tutela siria sobre el Líbano durante más de treinta años.

Parece que el tránsito desde las dificultades de la fraternidad hacia los espacios de la cooperación ha comenzado verdaderamente, aunque exige perseverancia, determinación y firmeza por parte de ambas direcciones, pues el camino hacia la reconstrucción de las relaciones libano-sirias es largo aunque no imposible, sino perfectamente factible, siempre que se asiente sobre las constantes de ambos países, alejándose tanto de la ruptura total (la experiencia de 1950) como de la tutela absoluta (1976-2005). Una cosa es cierta: ambas partes tienen un interés genuino en recorrer esta vía inevitable.

Estas relaciones no pueden prosperar si se encaminan hacia una ruptura completa, como ocurrió en 1950. Si bien una de las causas de aquel quiebre radicaba en la contradicción fundamental entre las opciones estratégicas y económicas de ambos países, el cierre de las fronteras causó un perjuicio considerable a la economía libanesa, habida cuenta de que el corredor terrestre sirio constituye un punto de tránsito obligado para las mercancías libanesas con destino al interior del mundo árabe, afectando inevitablemente a la economía siria también.

Hoy, cuando Siria se adentra en una nueva fase política tras la caída del régimen de Assad en diciembre de 2024, y comienza a atraer importantes capitales e inversiones gracias al levantamiento de las sanciones estadounidenses y la suspensión de la ley César, el Líbano está en condiciones de posicionarse como socio beneficiario de este movimiento económico, no desde una lógica de subordinación, sino de complementariedad. Los proyectos de interconexión eléctrica emprendidos también con Jordania son uno de los ejemplos más elocuentes de ello.

Más allá del plano económico, por considerable que sea, existen expedientes que deben ser abordados, máxime ante los grandes cambios producidos en la región, tanto en Siria como en el Líbano, que permiten por fin abrir un debate serio y profundo, quizá el primero de tal naturaleza, entre ambos países, libre de los climas de dependencia y tutela que marcaron sus relaciones mutuas durante más de tres décadas. He aquí las prioridades ineludibles que deben examinarse con la cabeza fría y con plena calma, lejos de cualquier estrépito político o interferencia mediática que busque, aquí o allá, hacer retroceder las agujas del reloj.

— Control y delimitación de fronteras: los contenciosos fronterizos entre Estados constituyen un hecho ordinario de las relaciones internacionales, y los expedientes vinculados a las fronteras suelen enredarse cuando las relaciones políticas se tensan. Existe una necesidad apremiante, que sirve a los intereses de ambos países, de controlar las fronteras, combatir el contrabando en ambos lados y adoptar las medidas de seguridad y militares necesarias para lograrlo. Pero lo más importante tiene que ver con la delimitación definitiva de las fronteras terrestres y marítimas entre ambos países, lo que implica dirimir el debate en torno a la identidad de las Granjas de Shebaa, utilizadas durante largo tiempo como pretexto para mantener el armamento de Hezbolá bajo el argumento de que están ocupadas por Israel, sobre todo a la luz de la negativa persistente del régimen derrocado de Bashar al-Assad a proporcionar a las Naciones Unidas o al gobierno libanés los documentos que acrediten su libanidad.

— El expediente de los desplazados: si bien un gran número de desplazados sirios regresó a su país durante la guerra israelí contra el Líbano, resulta ineludible continuar abordando este importante expediente de modo que se garantice un retorno digno y decoroso de estos desplazados a sus hogares. Asimismo, es preciso regularizar el expediente de la mano de obra siria en el Líbano, que sigue siendo necesaria para la actividad económica libanesa, pero que debe desenvolverse en todo momento dentro del marco de las reglas jurídicas y los procedimientos legales vigentes.

— El expediente de los detenidos y presos: mientras el Parlamento examina la ley de amnistía general susceptible de reparar la injusticia que pesa sobre centenares de presos no condenados y de aliviar el hacinamiento que sufren unos centros de reclusión ya de por sí deteriorados, el expediente de los detenidos sirios en las cárceles libanesas ha registrado avances notables, un expediente que puede contribuir a distender el ambiente entre ambos países, dada la importancia que las autoridades sirias conceden a esta cuestión.

— El expediente de los depósitos sirios en los bancos libaneses: no se dispone de cifras precisas sobre el volumen de los depósitos sirios en los bancos libaneses; dichos depósitos han corrido la misma suerte que los de los ciudadanos libaneses en la banca comercial, un asunto que lleva cerca de seis años sin solución seria y que debería reactivarse sobre la base de la protección de los derechos de los depositantes, con independencia de su identidad o nacionalidad, pues se trata de un derecho adquirido del depositante, sin excepción alguna.

— El expediente de los desaparecidos libaneses en Siria: no puede aceptarse que este expediente continúe envuelto en tal oscuridad. Ignorarlo constituiría una falta grave, pues las familias de estas personas tienen pleno derecho a conocer el paradero de sus seres queridos tras largos años de ausencia. Si el régimen anterior se empeñaba en ocultar su suerte, la nueva era en las relaciones entre ambos países debe arrojar plena luz sobre todas las circunstancias de este expediente.

— El plano económico: es quizá uno de los expedientes más relevantes, que merece la atención sostenida de ambos países en virtud de los beneficios mutuos que pueden obtenerse: desde la agricultura, la industria y el comercio hasta la energía, la electricidad y otros ámbitos de importancia.

En el plano político, si bien la supresión del Consejo Superior Líbano-Sirio — herencia de la era de la tutela — y su sustitución por relaciones diplomáticas normales entre Estados es un paso positivo, resulta no obstante imprescindible aprovechar la revisión de los acuerdos bilaterales efectuada en 2010 y actualizarlos en consonancia con las nuevas circunstancias políticas y con la nueva dinámica de las relaciones entre ambos países, fundada en el respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos.

Queda una ingente labor por realizar entre el Líbano y Siria en los planos político, económico y de seguridad, máxime cuando Israel sigue mordisqueando territorios sirios adicionales desde la caída del régimen de Assad, al tiempo que ocupa tierras libanesas que ha clasificado dentro de lo que denomina la "línea amarilla" en la guerra en curso. Sin que sea necesario volver a vincular ambas pistas como se hizo en tiempos de la tutela, la concertación y la coordinación no pueden sino beneficiar a ambos países, preparándolos para afrontar la próxima etapa con todas sus dificultades y complejidades, lo que resulta infinitamente preferible a persistir en un divorcio silencioso.

Artículos relacionados
Ver todo
Vídeos relacionados
Ver todo
Podcasts relacionados
Ver todo