


¿Se concretará realmente en breve el «memorando de entendimiento» transitorio destinado a poner fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán?
El anuncio triunfalista del presidente Donald Trump sobre un «acuerdo inminente» con Irán ya se ve socavado por «filtraciones» en medios iraníes manejados por el poder, que siguen proclamando que la República Islámica obtuvo todo lo que buscaba: control del estrecho de Ormuz, desbloqueo inmediato de fondos y levantamiento de sanciones, inversiones estadounidenses para la recuperación de la economía iraní…
Un mensaje de Trump en su red social vino a poner las cosas en su sitio de forma tajante. Sin embargo, parece poco probable que eso impida que se llegue a un acuerdo, algo que quedó respaldado el viernes por la noche con un anuncio del mediador pakistaní, quien confirmó oficialmente que ambas partes han alcanzado un entendimiento.
Entonces, ¿qué ocurrió durante esta larga jornada?
La jornada del viernes en el Levante arrancaba bajo los mejores augurios. «Acabamos de alcanzar un muy buen acuerdo para poner fin a la guerra con Irán y, una vez que los documentos estén finalizados, lo que debería ocurrir en los próximos días, probablemente habrá una firma, quizás en Europa», declaró el presidente Trump desde el Despacho Oval, según recoge la AFP.
Este anuncio de Donald Trump, que tiene un aire de déjà vu, generó ríos de tinta tanto en la prensa estadounidense como en la iraní. En cuanto a la primera, difundió ampliamente que el acuerdo se firmaría pronto: Bloomberg News escribió que el documento se rubricaría durante la cumbre del G7 en Ginebra, Suiza, el domingo.
Según Axios, la visita del vicepresidente JD Vance a Suiza ya estaría en preparación de cara a la firma del acuerdo. El medio estadounidense destacó tanto la mediación catarí como la pakistaní, que aparentemente habrían posibilitado este avance. En efecto, siempre según Axios, el mediador catarí firmó el «acuerdo de principio» con el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, en Teherán.
Las versiones estadounidense e iraní
La prensa iraní, fiel a sus costumbres —las de unos medios dirigidos por el régimen—, recogió la fuerte posibilidad de un acuerdo próximo, sí, pero aportando numerosos detalles sobre cuáles serían los términos de la tregua. Según estos medios, Irán habría conseguido mantener el control del estrecho de Ormuz, el desbloqueo de sus fondos congelados (se baraja la cifra de 24 mil millones de dólares, o al menos la mitad), el levantamiento de las sanciones y el bloqueo estadounidense sobre sus puertos, la retirada de las fuerzas americanas de la región fronteriza con Irán, además del derecho a continuar con el enriquecimiento de uranio.
Según la agencia Mehr, los misiles balísticos no se mencionan en el texto, y el acuerdo marco establece un plazo de 6 meses para alcanzar un acuerdo definitivo. Los ecos llegados desde Teherán indicaban además que las autoridades iraníes no han tomado una decisión final, desmintiendo que el momento de la firma se haya fijado para el domingo.
Y fueron precisamente estas «filtraciones» en los medios las que resultaron ser el gusano en la manzana, desatando la ira de Donald Trump en su red social Truth Social. «Las condiciones que los iraníes han filtrado a sus medios no tienen nada que ver con los términos del acuerdo al que hemos llegado», tronó, considerando que «los iraníes son muy deshonrosos» y que resulta imposible negociar de buena fe con ellos. «Harían bien en corregir el rumbo, ¡y rápido!», escribió también.
Un funcionario de la administración estadounidense expuso la versión de Washington al corresponsal de la cadena Al-Hadath: no se liberará ningún fondo antes de que el acuerdo entre en vigor, el uranio enriquecido será retirado del territorio iraní y las instalaciones nucleares serán efectivamente desmanteladas. Otra cláusula crucial, según la cadena saudí, obligará a Irán a renunciar a financiar grupos proxy en la región, un asunto que afecta directamente al Líbano. Esta fuente aseguró que los iraníes han aprobado dichas cláusulas.
Netanyahu: Irán no tendrá la Bomba
Al margen de estas declaraciones sobre un posible acuerdo que Washington y Teherán firmarían próximamente —un proceso del que Tel Aviv ha sido notoriamente excluido—, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se apresuró a afirmar que estaba «completamente de acuerdo» con Donald Trump en que Irán jamás tendrá una bomba atómica, añadiendo que eso no ocurriría «mientras él sea primer ministro».
Mientras tanto, los combates en el sur del Líbano continuaban el viernes con la misma intensidad entre el ejército israelí y Hezbolá. Según Al-Hadath, los israelíes anunciaron haber tomado el control de todas las colinas que dominan la estratégica ciudad de Nabatiyeh, en el sur del Líbano, mientras Hezbolá prosigue sus ataques, en particular mediante el uso de drones.
El destino de este frente está en entredicho desde que se habla de un acuerdo inminente en el frente regional iraní. Por un lado, los ecos en los medios iraníes insisten en que cualquier acuerdo incluiría una cláusula sobre una tregua en todos los frentes, incluido el Líbano. Por otro lado, fuentes israelíes habrían afirmado que un acuerdo entre Irán y Estados Unidos no concerniría a este frente libanés, «dado que las autoridades israelíes mantienen conversaciones directas con las autoridades libanesas en un proceso separado en Washington», subrayan los medios panárabes.
La pregunta sigue en pie el viernes en el Líbano, especialmente porque el alto el fuego en Irán a principios de abril no supuso automáticamente una medida similar en el Líbano (teniendo en cuenta que los altos el fuego alcanzados mediante conversaciones directas tampoco han dado mejores resultados).
Lo que sí es seguro es que este futuro acuerdo ya alimenta la polémica interna. Sin sorpresa, las voces de Hezbolá ya se alzan para adoptar un discurso triunfalista. El diputado Hassan Fadlallah, con su tono provocador habitual, se apresuró a afirmar que un acuerdo «tendrá repercusiones» en el Líbano, «sea cual sea la postura de los dirigentes libaneses». El parlamentario hace referencia al argumento estrella de su partido, según el cual solo un alto el fuego negociado por Irán tendría posibilidades de prosperar. También lanzó una pulla al presidente de la República, Joseph Aoun, y al primer ministro Nawaf Salam, considerando que han sido «instrumentalizados» por Washington.
Es cierto que Hassan Fadlallah pareció dar marcha atrás al asegurar que «Irán no busca sustituir al Estado libanés». Sin embargo, tales palabras no dejaron de provocar una respuesta del primer ministro Salam, quien reprochó a la República Islámica querer demostrar que tiene poder de decisión en el Líbano.
El debate en torno al papel de Irán en el Líbano, a través de su aliado local, está lejos de apagarse. No obstante, las fuentes de Washington, recogidas por varios medios, siguen insistiendo en la voluntad del presidente estadounidense de separar ambos expedientes. Este punto habrá que seguirlo en los próximos días, a la luz de los desarrollos en la región.
Nuevo embajador de Arabia Saudita
Por su parte, el Líbano oficial sigue avanzando por la senda del acercamiento con su entorno árabe, largamente descuidado. Además de la decisión saudí, tomada el día anterior, de reabrir su mercado a los productos agrícolas libaneses —lo que podría tener enormes consecuencias para el sector agrícola del Líbano—, cabe destacar la visita del enviado saudí para el Líbano, Yazid bin Farhan, al presidente Aoun en el palacio de Baabda el jueves por la noche. Por su parte, el nuevo embajador saudí llegó el viernes a Beirut.
Otra noticia destacada de este viernes: tras una larga polémica en torno a una posible injerencia siria en el Líbano para desmantelar a Hezbolá, a raíz de declaraciones de Donald Trump sobre el tema, el presidente sirio Ahmad Chareh desmintió categóricamente cualquier implicación de su país en el frente interno libanés.