


En el frente iraní-estadounidense, el 6 de mayo fue una larga jornada de escalada verbal y declaraciones contradictorias. Estas se producen tras el anuncio sorpresivo del presidente estadounidense Donald Trump sobre el fin de la fase ofensiva del conflicto, la operación bautizada “Proyecto Libertad”, en el estrecho de Ormuz, aunque manteniendo el bloqueo sobre los puertos iraníes.
Un informe ampliamente retomado por la prensa y publicado por el medio estadounidense Axios al inicio del día difundió información sobre la posibilidad de un próximo acuerdo entre Teherán y Washington. El reporte habla particularmente de 48 horas decisivas para concretar la paz.
El informe enumera los puntos importantes que estarían en el centro de eventuales negociaciones, entre ellos un aplazamiento del enriquecimiento nuclear por un número todavía indeterminado de años, a cambio de la liberación de fondos reservados para Irán y el levantamiento de sanciones. Posteriormente debería producirse una reapertura total del estrecho de Ormuz.
La posibilidad de un acuerdo próximo también fue mencionada por una fuente pakistaní, mediadora en esta guerra, a Reuters.
En sus múltiples declaraciones durante la jornada, Trump precisó que la perspectiva de un acuerdo está cerca, que el uranio enriquecido en Irán será exportado a Estados Unidos y que observadores serán admitidos en territorio iraní. Aunque parece apresurado por obtener un éxito en el frente iraní antes de su viaje a China la próxima semana, el presidente estadounidense descartó la posibilidad de negociaciones bilaterales directas en un futuro cercano, dado el estado actual de los contactos. Sin embargo, no abandonó su lenguaje de amenazas y aseguró que bombardearía Irán con una intensidad inédita si no se alcanzaba un acuerdo.
Por otra parte, un informe de los servicios de seguridad estadounidenses, difundido por Reuters, indica que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos considera que la guerra en Irán es un “posible motivo” del último intento de asesinato contra Trump, el pasado 26 de abril en Washington.
Del lado iraní, las señales siguen siendo igual de contradictorias. Una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores aseguró que la propuesta estadounidense está siendo estudiada, según una agencia de prensa iraní. Más tarde, el ministerio iraní confirmó que el intercambio de propuestas continúa a través de Pakistán. Sin embargo, durante la jornada, un diputado iraní escribió en X que el informe de Axios “refleja los deseos de los estadounidenses” más que la realidad. El presidente del Parlamento, Mohammad Ghalibaf, también elevó el tono al acusar a los estadounidenses de intentar doblegar a Irán mediante presión económica y de apostar por divisiones internas, confiando en el fracaso de esos intentos. ¿Busca esta figura central de la política iraní ocultar lo que numerosos reportes filtrados desde dentro de Irán describen como profundas divisiones en un régimen debilitado por la guerra?
Sobre el terreno, un barco de la compañía francesa CMA-CGM fue alcanzado el miércoles por disparos iraníes, señal de un aumento de las tensiones y de los riesgos persistentes en el estrecho.
Otra información destacada del día: el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, viajó hacia China después de pasar por Rusia. Sus declaraciones resaltan deliberadamente la importancia del aliado chino. Afirmó haber informado a su homólogo chino que su país “habla en serio” en las negociaciones con Washington, pero que no aceptará menos que un acuerdo “justo e integral”. Por su parte, su homólogo chino aseguró que su país “está dispuesto a ayudar a reducir las tensiones”.
Ambos países mantienen importantes vínculos comerciales, especialmente por la exportación de hidrocarburos iraníes a precios preferenciales. Según varios observadores, China sería el verdadero objetivo de este conflicto y será precisamente el próximo destino de Trump en unos días.
Líbano-Israel: negociaciones al ritmo de los bombardeos israelíes
En el frente libanés, el proceso de negociaciones directas avanza, con informaciones sobre una posible nueva reunión la próxima semana entre las delegaciones libanesa e israelí en Washington, en el Departamento de Estado. Estas nuevas conversaciones estarían encabezadas por el exembajador Simon Karam, probablemente acompañado por un representante militar, además de la embajadora Nada Mouawad.
La cuestión de una reunión entre el presidente libanés Joseph Aoun y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, como desea el presidente estadounidense en la Casa Blanca, todavía no ha sido resuelta, ya que la posición libanesa sigue siendo la misma. Joseph Aoun considera que ese encuentro no se justifica por ahora.
La jornada del 6 de mayo también estuvo marcada por un alivio en las tensas relaciones entre dos polos esenciales del poder: Joseph Aoun y el presidente del Parlamento, Nabih Berri, también líder de Amal y aliado de Hezbolá. La primera señal de distensión fue una reunión entre el primer ministro Nawaf Salam y Nabih Berri en la sede de la presidencia del Parlamento en Ain el-Tiné, Beirut. Este encuentro sería un primer paso hacia la realización de la reunión aplazada entre los tres dirigentes en el palacio presidencial de Baabda. La otra señal fue una declaración de Berri al canal panárabe Al Jazeera, en la que afirmó que “la relación con la presidencia de la República es sólida e importante para la estabilidad”. También consideró que “cualquier acuerdo con Israel debería incluir garantías porque Tel Aviv no respeta sus compromisos”.
Nawaf Salam también abordó este tema el martes en una conferencia de prensa, señalando que las negociaciones no buscan una “normalización” sino la “paz”. Insistió en una retirada israelí completa de los territorios libaneses siguiendo un calendario preciso. Respecto a un eventual encuentro entre Aoun y Netanyahu en Washington, consideró prematura una reunión de ese tipo e insistió en la necesidad de consolidar el alto al fuego, violado diariamente por ambos beligerantes, Hezbolá y el ejército israelí, en el sur del país.
La otra parte muy importante de la declaración del primer ministro está relacionada con una revisión del plan libanés sobre el monopolio de las armas, es decir, el desarme de las milicias, particularmente Hezbolá, decidido inicialmente en agosto de 2025 y aplicado por el ejército libanés, aunque esos esfuerzos fueron neutralizados tras la reanudación de la guerra. Nawaf Salam mencionó una opción que aparece cada vez más en el discurso político: el despliegue de una “fuerza internacional” en el sur del Líbano, mientras el mandato de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) se acerca a su fin.
Avisos de evacuación en la Bekaa Occidental y bombardeo sobre el suburbio sur
Las tensiones entre las violaciones israelíes diarias al alto al fuego y los ataques de Hezbolá se concentran en el sur del país. Esta dinámica de confrontación persiste desde la entrada en vigor de la tregua, el 16 de abril. La jornada del 6 de mayo dejó dos acontecimientos graves: un bombardeo nocturno sobre el suburbio sur de Beirut, en el sector de Ghobeiri, el primero desde el 16 de abril, y la inclusión de un pueblo de la Bekaa Occidental, el primero fuera del sur, en los avisos israelíes de evacuación: Zallaya. Esta localidad fue efectivamente blanco de bombardeos con al menos un muerto, el presidente municipal, cuya casa fue alcanzada directamente.
Respecto al ataque sobre el suburbio sur de Beirut, el ejército israelí publicó rápidamente un comunicado asegurando que “la operación se llevó a cabo con el consentimiento de Netanyahu” y que tenía como objetivo al jefe de la fuerza Al Radwan de Hezbolá, Malek Ballout.
Poco después, Netanyahu confirmó personalmente el objetivo del bombardeo, asegurando que buscaba “frustrar los planes” de esta fuerza de élite de Hezbolá. Más tarde, el canal israelí 14 confirmó el asesinato de este dirigente y de otros responsables del grupo, que se encontraban en el complejo atacado.
En cuanto a la situación en el sur del Líbano, sigue sin cambios, con avisos de evacuación que afectan al menos a doce pueblos y con la continuación de los combates. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, quien realizó una visita al sector fronterizo, aseguró que el ejército israelí está preparado para ampliar su acción contra Hezbolá con el objetivo de contribuir a su desmantelamiento y debilitamiento.
Pero la verdadera sorpresa vino desde el Vaticano. El papa León XIV quiso llamar personalmente a los sacerdotes de los pueblos cristianos resistentes de la frontera, en la zona ya ocupada por Israel. La iniciativa fue tomada junto con el nuncio apostólico Paolo Borgia, conocido por sus visitas a esos pueblos pese a los riesgos. Durante este momento descrito como “emotivo” por los sacerdotes, según la agencia Al Markazia, el papa tranquilizó a los religiosos y los alentó a mantener la paciencia.