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Perspectiva

Irán: importantes revelaciones sobre el programa nuclear y el impacto del bloqueo naval (1/2)

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Imagen satelital de la «Montaña de la Piocha», un sitio nuclear clandestino iraní construido en las profundidades de la cordillera de Zagros, que albergaría importantes instalaciones e infraestructuras subterráneas. (Vantor vía AFP)
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Por Michel Touma
Publicado jul 4, 2026 - 23:59

El Líbano y la región se encuentran prácticamente en una “pausa”. El presidente Donald Trump indicó al inicio del fin de semana que había concedido a Irán una prórroga de una semana como gesto de buena voluntad durante el funeral del exlíder supremo de la República, Ali Khamenei, quien murió en el masivo bombardeo estadounidense-israelí que desencadenó la guerra lanzada contra el régimen iraní el 28 de febrero.

La pausa concluirá el 11 de julio, fecha anunciada el sábado para la reanudación de las conversaciones entre Washington y Teherán, que se celebrarán en Islamabad. En la agenda figuran las sanciones, los activos iraníes congelados y el expediente nuclear.

La reactivación de estas negociaciones se produce mientras varias señales alimentan la incertidumbre sobre si el proceso de “negociación” iniciado por el memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos y la República Islámica puede conducir a algún resultado constructivo.

Entre esas señales, que podrían jugar en contra del régimen iraní, figuran los acontecimientos relacionados con el Líbano y el estrecho de Ormuz y, sobre todo, la aparición en el Líbano, Siria e Irak de un discurso oficial convergente que tiende a confirmar que toda la región está entrando en una nueva etapa de su historia, completamente opuesta al proyecto ideológico jomeinista.

En primer lugar, respecto al escenario libanés, informaciones del diario libanés Nidaa el-Watan (cercano a los círculos soberanistas) indican que Estados Unidos decidió disolver el “mecanismo”, es decir, el comité de supervisión del alto el fuego creado tras el acuerdo de cese de hostilidades de noviembre de 2024, para reemplazarlo por un comité de seguridad tripartito integrado por Líbano, Estados Unidos e Israel.

Este nuevo comité estará presidido por un alto oficial estadounidense, el general Joseph Clearfield, antiguo responsable del mecanismo, quien ya inició su misión con reuniones esta semana con dirigentes israelíes para examinar los aspectos prácticos del despliegue del ejército libanés en las dos “zonas piloto” previstas en el acuerdo marco firmado entre Líbano e Israel en Washington bajo los auspicios del secretario de Estado Marco Rubio.

La puesta en marcha de la dinámica prevista en este acuerdo marco servirá, sin duda, para frustrar los esfuerzos desesperados de la República Islámica por aferrarse a la carta libanesa.

Revelaciones sobre el impacto del bloqueo marítimo estadounidense

En cuanto al estrecho de Ormuz, las ambiciones hegemónicas de la Guardia Revolucionaria, especialmente su insistencia en imponer el control sobre esta vía marítima, se están viendo debilitadas por la convergencia de las posiciones de Estados Unidos y Europa sobre este asunto.

En términos más generales, la comunidad internacional se niega a aceptar la imposición de cualquier peaje o derecho de paso a los buques que transitan por el estrecho.

El sábado, los líderes de Francia y el Reino Unido reafirmaron su disposición a establecer una fuerza multinacional para garantizar la libertad de navegación en Ormuz.

En este contexto, un alto funcionario británico rindió homenaje a la posición del Sultanato de Omán, que declaró estar dispuesto a garantizar la seguridad de los buques a lo largo del corredor marítimo paralelo a su litoral.

Desde el inicio de esta guerra, la República Islámica ha intentado aprovechar su capacidad para perturbar el tránsito en el estrecho de Ormuz con el fin de demostrar que puede mantener a la economía mundial como rehén si no se toma en consideración su aspiración de ejercer un control total sobre la zona.

Sin embargo, informaciones publicadas al final de esta semana por The New York Times indican que las amenazas de los Pasdarán de cerrar el estrecho de Ormuz tienen límites en el contexto actual.

Citando a cuatro altos funcionarios iraníes, el diario estadounidense informó que el presidente iraní y el gobernador del Banco Central de Irán comunicaron al líder supremo, antes de la firma del memorando de entendimiento con Washington, que el bloqueo marítimo estadounidense había paralizado en gran medida toda la economía iraní.

También habrían advertido que las reservas nacionales de alimentos esenciales y medicamentos se agotarían a finales de agosto debido al bloqueo.

Según esas fuentes, el presidente iraní amenazó con renunciar si el régimen no daba luz verde a un acuerdo con Estados Unidos, subrayando que la prolongación de la crisis económica provocada por el bloqueo “amenazaba la estabilidad del país” y que, en consecuencia, “el Gobierno ya no está en condiciones de gestionar la situación”.

Fue tras esta iniciativa urgente impulsada conjuntamente por el presidente y el gobernador del Banco Central cuando el líder supremo habría dado finalmente su visto bueno al proceso de negociación con Washington.

Cabe señalar, en este contexto, que la eficacia demostrada del bloqueo marítimo impuesto por la administración Trump y la grave amenaza que este podría representar para la economía iraní a corto plazo compensan y neutralizan, en cierta medida, la influencia que la Guardia Revolucionaria pretende ejercer mediante su dominio del estrecho de Ormuz.

La carta del control de esta ruta marítima, que los Pasdarán aún afirman conservar, corre así el riesgo de volverse en contra del propio régimen.

Informe alarmante sobre la actividad nuclear iraní

Junto con la amenaza de un restablecimiento del bloqueo marítimo, al que Washington podría recurrir nuevamente si las negociaciones bilaterales se estancan, el régimen iraní podría enfrentarse pronto a otra fuente de tensión y conflicto relacionada con el expediente nuclear.

El medio digital libanés Al-Janoubiya (cercano a la oposición chiita y hostil al proyecto jomeinista) informa que un prestigioso centro de investigación estadounidense con sede en Washington, que sigue de cerca la evolución del programa nuclear de Teherán, el Institute for Science and International Security (ISIS), detectó una actividad preocupante y persistente en un importante emplazamiento nuclear subterráneo construido en el interior de una montaña rocosa.

Este sitio clandestino, altamente protegido y que albergaría importantes instalaciones e infraestructura subterráneas, incluidas capacidades para el enriquecimiento de uranio, nunca ha sido inspeccionado por los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica.

Conocido como “Pickaxe Mountain”, fue construido en las profundidades de la cordillera de los Zagros, a casi un kilómetro de la instalación de enriquecimiento de uranio de Natanz.

La cadena estadounidense Fox News subraya que la continuidad de las actividades en ese emplazamiento “plantea serias dudas sobre el cumplimiento por parte de Irán de los compromisos asumidos” en el memorando de entendimiento firmado con Washington.

Una de las cláusulas de ese documento establece la congelación de toda actividad nuclear durante el período de negociación de 60 días.

Si se confirma que los trabajos continúan efectivamente en la instalación de “Pickaxe Mountain”, como sostiene uno de los expertos del ISIS, ello constituiría una grave violación del memorando de entendimiento y, sobre todo, una clara muestra de la falta de seriedad y credibilidad de los compromisos asumidos por el régimen de los mulás.

Próximo artículo: Tres discursos para un mismo paradigma

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