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Irán lanza un "ultimátum" a Washington; Trump endurece aún más el tono

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Yemeníes y miembros de tripulaciones reunidos el 17 de agosto de 2026 en el puerto del Mar Rojo de Mokha, Yemen, para protestar contra los ataques llevados a cabo por los militantes hutíes respaldados por Irán contra embarcaciones en el Mar Rojo. (Abdulnasser Alseddik / Anadolu vía AFP)
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Por LevantTime .
Publicado ago 17, 2026 - 22:52

La tregua de 60 días durante la cual se suponía que Teherán y Washington debían continuar sus conversaciones en busca de una paz duradera concluyó el lunes con un tono beligerante y sin cambios en las posiciones de ninguno de los dos bandos. La tensión volvió a escalar entre ambas partes, que solo coinciden en un punto: no hay intención de ceder.

Aplicando el principio de que el mejor ataque es una buena defensa, Irán parece haber optado por una estrategia “plenamente ofensiva”, llegando incluso a fijar un “ultimátum” (!) de “algunas semanas” a Washington para que “cumpla con las disposiciones del memorando de entendimiento firmado el pasado mes de junio”, según informó el lunes la agencia internacional Reuters, citando a un alto funcionario iraní.

Según Reuters, Teherán está dispuesto a pasar a la acción si fracasan los esfuerzos diplomáticos con Estados Unidos. “Las entidades iraníes deben estar preparadas para una escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz y en la región en general, ya que Irán estará listo para tomar decisiones y actuar ante opciones difíciles”, afirmó dicho funcionario, añadiendo que su país llevaría a cabo un ataque militar “oportuno y preciso” para romper el bloqueo naval estadounidense.

Avanzando en su arrogancia y en su actitud característica de “vencedor” que impone condiciones al vencido (!), la República Islámica “exige, en el breve plazo de algunas semanas fijado, que Estados Unidos implemente todas las disposiciones del acuerdo” de junio. “Es una condición previa para continuar las negociaciones con Washington”, declaró el funcionario iraní a Reuters, añadiendo que los mediadores comunicarían la fecha límite de Teherán tanto a Washington como a los estados de la región.

Esta “advertencia” revela en realidad hasta qué punto las sanciones económicas y el bloqueo naval estadounidense están asfixiando a un Irán que atraviesa graves dificultades económicas y financieras y que, por ello, está dispuesto a todo para salir adelante. Se produjo pocas horas después de una entrevista concedida por el presidente Donald Trump a Fox News, en la que reafirmó su voluntad de intensificar dichas sanciones, recordando el objetivo principal de la guerra: “Impedir que Irán obtenga un arma nuclear”. El inquilino de la Casa Blanca aseguró no tener “prisa”, en alusión a las elecciones parciales de noviembre. Sin embargo, sorprendió al amenazar a Omán con ataques militares en caso de que se “interpusiera” en un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz, otro elemento de conflicto entre Teherán y Washington.

Un funcionario iraní señaló el lunes, una vez más, que su país está a punto de cerrar un acuerdo con Mascate sobre la navegación en esta estratégica vía marítima, pero Estados Unidos teme que dicho acuerdo vaya en detrimento de la libertad de paso de los buques en Ormuz, que forma parte de aguas internacionales.

En su entrevista telefónica con Fox News, Donald Trump aseguró, sin embargo, que una salida diplomática con Teherán seguía siendo posible, aunque señaló que “los iraníes no parecen querer por ahora una solución diplomática”. Aun así, instó a Teherán a “izar la bandera blanca de la rendición”, antes de reafirmar la existencia de un canal de comunicación indirecto con los Guardianes de la Revolución Islámica. Estos últimos se apresuraron a desmentirlo. Su portavoz, Hossein Mohammadi, indicó que no existe “ningún tipo de contacto” con los estadounidenses, acusando a Trump de “delirar”. Según Axios, sería el líder kurdo Nechirvan Barzani quien actuaría como enlace entre los Pasdaran y Washington, y quien habría trabajado para organizar un encuentro entre ambas partes.

Tensiones sobre el terreno

La escalada verbal, que lleva ya varios días, va acompañada de tensiones reales sobre el terreno, provocadas todas ellas por los aliados de Irán en la región. En ese contexto hay que situar los ataques diarios de los hutíes, dos de ellos el lunes, contra objetivos saudíes, así como el ataque con un dron cargado de explosivos que el Hezbolá llevó a cabo el sábado contra militares israelíes en el sur del Líbano, y que desencadenó una violenta respuesta del ejército israelí.

En la noche del domingo al lunes, dos drones trampa atacaron, sin causar víctimas, la oficina del primer ministro del Kurdistán iraquí, Masrour Barzani, y la residencia del jefe de los servicios de inteligencia locales, cerca de Erbil. Los dedos apuntaron de inmediato hacia Teherán, pero este no respondió a las acusaciones. El Kurdistán iraquí, aliado de Estados Unidos pero vecino de Irán, ha sufrido ataques con regularidad desde el inicio de la guerra regional.

Mientras el expediente iraní sigue estancado, los del Hamás en Gaza y el Hezbolá en el Líbano avanzan a paso lento. Durante su visita a Israel, el enviado del presidente Trump, Jared Kushner, mantuvo una reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras haberse reunido el día anterior con representantes de Hamás en Egipto. En el centro de los debates: la segunda fase del plan estadounidense, que prevé, entre otras cosas, el desarme de Hamás y la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza, algo que Tel Aviv rechaza. Israel exige un desarme “real” de Hamás, mientras que este último reclama que sus armas sean almacenadas en depósitos.

Israel insiste, en ese marco, en que esta facción proiraní no tenga ningún papel en el enclave. Según diversas fuentes concordantes citadas por medios occidentales e israelíes, Jared Kushner habría obtenido un compromiso en ese sentido de los representantes de Hamás y lo habría trasladado a Benjamin Netanyahu. Según el Jerusalem Post, las armas de Hamás serían entregadas a los estadounidenses, quienes las destruirían. El primer ministro israelí debía garantizar ante su huésped que Israel se retiraría de Gaza una vez concluido este proceso, siempre según el JP.

Una señal que remite al Líbano, donde el Hezbolá sigue rechazando incluso el principio de su propio desarme, el cual debería producirse tarde o temprano, habida cuenta de las transformaciones que vive la región. ¿Cuándo y cómo? Queda por ver de qué manera las autoridades libanesas gestionarán el asunto.

Por el momento, Beirut desea una prórroga del mandato de la Finul, que expira a finales de año, o al menos el establecimiento de una fuerza internacional que releve a la de la ONU.

El presidente libanés Joseph Aoun y el primer ministro Nawaf Salam se hicieron eco de ese deseo en vísperas de una reunión del Consejo de Seguridad sobre el Líbano. Una petición en ese sentido, firmada por 86 diputados libaneses y dirigida al Consejo de Seguridad, fue entregada el lunes al señor Salam.

Por último, en un asunto aparte, Donald Trump anunció su intención de “reducir considerablemente” la participación estadounidense en los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. Dichas maniobras, sin embargo, comenzaron según lo previsto el lunes. El presidente estadounidense justifica esta decisión por el coste de los ejercicios y por su “muy buena relación” con Kim Jong-un.

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