

El proyecto de descentralización administrativa está previsto en el acuerdo de Taëf (1989) pero aún no se ha implementado. Sin embargo, se han realizado numerosos estudios con este fin, sin que hayan tenido éxito. Un repaso a una reforma pendiente.
La implementación concreta de la descentralización administrativa en el Líbano se basa en el fortalecimiento de los consejos locales, en particular a nivel de los cazas que constituyen el segundo nivel después de los municipios. Según Rayanne Assaf, doctora en derecho y encargada de asuntos jurídicos en la presidencia entre 2008 y 2014, «el proyecto de descentralización prevé que, dentro de cada caza, los ciudadanos elijan, siguiendo un sistema mayoritario, un comité general compuesto por representantes de todas las localidades, incluso aquellas sin municipios (para asegurar la mejor representación geográfica). Este comité elige luego el consejo de administración del caza según un sistema proporcional».
Cada consejo de administración estaría compuesto por doce miembros, dotados de amplias competencias para asegurar el desarrollo local y la gestión de los recursos. Esta arquitectura administrativa permitiría a la población controlar directamente la acción de sus representantes, reforzando así la rendición de cuentas y limitando las prácticas de clientelismo y feudalismo que han caracterizado durante mucho tiempo la vida política libanesa.
Autonomía administrativa y criterios de competencia
La Sra. Assaf subraya la importancia de establecer condiciones específicas para garantizar la eficacia de los consejos locales. «Los miembros del consejo del caza deben poseer un título universitario», precisa, para asegurar que los responsables dispongan de las competencias necesarias para gestionar presupuestos, coordinar proyectos y supervisar el desarrollo regional. Esta exigencia técnica busca profesionalizar la administración local e instaurar un estándar de competencia para todos los consejos, reduciendo así los riesgos de mala gestión.
Este enfoque contribuye a crear un vínculo directo entre la competencia de los elegidos y la satisfacción de los ciudadanos. La población podrá constatar concretamente el impacto del trabajo del consejo del caza, lo que favorece un control ciudadano más estrecho y una mejor transparencia en la gestión de los asuntos públicos.
Los recursos financieros
Uno de los puntos más críticos de la descentralización concierne a los recursos financieros. La Sra. Assaf insiste en que no existe una «descentralización financiera» en el Líbano. «Hablamos más bien de autonomía financiera, porque es imposible transferir competencias sin proporcionar los medios necesarios para su ejercicio», explica.
Actualmente, los municipios disponen de ingresos, en particular de los impuestos sobre las telecomunicaciones, así como de otras fuentes. Los fondos se depositan en la caja autónoma de los municipios, pero no les permiten ejercer plenamente sus misiones.
Los municipios disponen legalmente de amplias competencias, pero no están en condiciones de ejercerlas de manera satisfactoria y adecuada debido a la insuficiencia de los medios financieros.
El proyecto de descentralización prevé reemplazar la caja autónoma de los municipios por una caja descentralizada, diseñada para asegurar un desarrollo equilibrado entre las regiones. Esta se basará en criterios e indicadores precisos, un total de cuatro con coeficientes específicos, con el fin de corregir las desigualdades y apoyar las zonas menos desarrolladas.
Al ampliar el marco geográfico de la recaudación y redistribución de recursos, el proyecto busca aumentar los medios financieros de las localidades marginadas. Los municipios, que disponen de poderes pero hoy carecen de recursos suficientes, podrían así ejercer mejor sus competencias y contribuir al desarrollo regional.
El proyecto de descentralización prevé también la creación de un ministerio de Descentralización, encargado de coordinar las políticas locales y asegurar la coherencia de las acciones en todo el territorio. Según la Sra. Assaf, esta institución sería esencial para enmarcar el funcionamiento de los consejos y garantizar un equilibrio entre autonomía local y cohesión nacional.
Transversalidad y control
La reforma prevista por Taëf también hace hincapié en el fortalecimiento del control y la transparencia. Un comité ejerce una vigilancia continua sobre el consejo de administración, garantizando la conformidad de su acción con las normas vigentes y la buena utilización de los fondos. Esta estructura de control busca tranquilizar tanto a los ciudadanos como a los donantes internacionales, que exigen garantías sobre la gestión y distribución de los recursos. Además, el Consejo está obligado a publicar un boletín periódico y a crear un sitio web en los que se publicarán obligatoriamente las decisiones de carácter general, así como los informes de auditoría de las cuentas de la justicia.
La Sra. Assaf recuerda que estas medidas permiten no solo profesionalizar la administración local, sino también preparar el terreno para una cultura duradera de rendición de cuentas a escala nacional. «La descentralización técnica puede servir de modelo para difundir la transparencia y la responsabilidad en todo el país, incluso en ausencia de una reforma política más global», precisa.
Impactos prácticos para los ciudadanos
Para los habitantes, la descentralización significa una mayor proximidad con los centros de decisión. Los contribuyentes estarían más informados de las necesidades reales de sus respectivos cazas y de cómo se utilizan sus recursos. Según la Sra. Assaf, «al acercar la gobernanza a los ciudadanos, estos pueden pedir más cuentas, lo que animará a los consejos locales a trabajar para responder eficazmente a las expectativas de la población».
Para ella, la descentralización es la respuesta adecuada para quienes no creen que se pueda encontrar una solución a muchos problemas relacionados con la gestión de los asuntos públicos. «Es el único mecanismo que permite acercar la gobernanza a la población y asegurar que los recursos y los poderes se utilicen eficazmente a nivel local». Este enfoque permite a los habitantes ver concretamente los resultados del trabajo de sus representantes, pedir cuentas e implicarse más en la gestión de su caza.
De carácter principalmente desarrollista, la descentralización administrativa podría contribuir a reducir las tensiones y los desacuerdos políticos locales. Sus principales ventajas siguen siendo la coordinación entre los municipios y los consejos de cazas, así como la creación de oportunidades de empleo y el desarrollo regional, limitando el éxodo rural y la concentración excesiva de actividades en Beirut o en algunos centros urbanos.
Cronología y bloqueos
Ella señala que el retraso en la implementación de esta reforma se debe principalmente a la falta de consenso político, ya que las fuerzas establecidas son reacias a perder ciertas prerrogativas y competencias en favor de las autoridades locales.
Ella descarta los temores de que una descentralización administrativa fragmente el Líbano. Al contrario, reforzará el desarrollo de los cazas, máxime cuando estos son multiconfesionales.
La Sra. Assaf da la voz de alarma: «Hoy, el Estado libanés dispone de medios financieros muy limitados. La descentralización aparece como un medio pragmático para movilizar recursos, reforzar la gobernanza y mejorar la rendición de cuentas».