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Frente a los “caprichos” de Teherán, incertidumbre en la segunda ronda en Islamabad

Nueva reunión libanesa-israelí el jueves en Washington

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La incertidumbre persistía el lunes por la noche sobre la celebración de la segunda ronda de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad. (Aamir Qureshi /AFP)
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Por Michel Touma
Publicado abr 21, 2026 - 00:56

Definitivamente, el mundo está al revés, o casi, en este pulso que enfrenta a Estados Unidos con la República Islámica, cuyo eje es la realización o no de una segunda ronda de conversaciones en Islamabad este martes. En apariencia, el régimen iraní, más precisamente el Cuerpo de Guardianes de la Revolución, los Pasdarán, se complace en alimentar la percepción de que es él quien impone sus condiciones a Washington para reactivar las negociaciones entre ambas partes.

Según esa lógica, sería entonces el derrotado quien dicta su voluntad al vencedor. Porque en algún momento hay que llamar a las cosas por su nombre y “decir la verdad, por dura que sea”, retomando la expresión del presidente Bachir Gemayel: en esta guerra, Irán fue quien sufrió pérdidas colosales en sus infraestructuras militares, nucleares y económicas, y fue el alto mando político, militar y de seguridad iraní el que resultó ampliamente decapitado. Al mismo tiempo, es la armada estadounidense la que prácticamente cerca a Irán e impone desde hace varios días un bloqueo marítimo que asfixia la economía iraní, y fueron las aviaciones estadounidenses e israelíes las únicas dueñas del cielo durante 40 días, bombardeando día y noche los centros neurálgicos del país.

Pese a estas realidades, el régimen iraní, por boca de su ala radical, exigía hasta la noche del lunes, para “aceptar” acudir a Islamabad, que Estados Unidos levantara su bloqueo marítimo en la zona del estrecho de Ormuz. Paralelamente, la agencia oficial iraní Irna y fuentes de los Guardianes de la Revolución no dejaron de repetir el lunes, e incluso desde el domingo, que Irán se negaba a participar en una segunda ronda de conversaciones con los estadounidenses, y en cualquier caso el expediente de los misiles balísticos no es negociable. Añadían además que persisten profundas divergencias sobre el tema nuclear y el destino del uranio enriquecido.

Y agregaban que “la parte estadounidense no es seria en este proceso de negociación”.

Simplificando la situación, el régimen iraní se comporta como un niño consentido que hace berrinche y grita, lanzando declaraciones insensatas cuando una autoridad le impone una línea de conducta contraria a sus caprichos infantiles. Salvo que, para su desgracia, el ala radical del poder en Teherán enfrenta a un presidente estadounidense que reafirmó el lunes por la noche que no levantará el bloqueo marítimo, pese a una solicitud en ese sentido del mediador pakistaní.

De manera más general, el presidente Trump no parece dispuesto a renunciar a sus líneas rojas con respecto al expediente nuclear y al programa de misiles balísticos. La Unión Europea se alineó el lunes por la noche con la posición estadounidense en este punto, al subrayar sin rodeos que las conversaciones con el régimen iraní deben abordar el caso de los misiles balísticos, que potencialmente pueden alcanzar algunas capitales europeas.

En ese marco, el jefe de la Casa Blanca coloca a Teherán ante una alternativa “simple”: firmar el acuerdo presentado por Estados Unidos o enfrentar el garrote, que sería utilizado sin reservas. Por ello, hasta altas horas de la noche del lunes, la incertidumbre más total seguía rodeando el futuro de la segunda ronda de conversaciones en Islamabad.

Nueva reunión libanesa-israelí el jueves

La tensión creciente, hasta avanzada la noche del lunes, no impidió que la Administración Trump siguiera adelante con el proceso de negociaciones directas entre Líbano e Israel. El presidente Joseph Aoun parece decidido a continuar por esa vía, bajo el patrocinio de Estados Unidos, sin detenerse demasiado en las amenazas directas, incluso amenazas de muerte, lanzadas por altos responsables de Hezbolá, que no logran concebir que el Estado haya recuperado su autonomía de decisión y roto un viejo tabú al comprometerse en un diálogo cara a cara con Israel.

“Entre la guerra y la negociación, yo elijo la negociación”, afirmó así el lunes el jefe de Estado. Esa opción estará sin duda en el centro de la reunión que el primer ministro Nawaf Salam debería mantener este martes con el presidente Emmanuel Macron en el Elíseo.

En este contexto, una segunda reunión entre negociadores libaneses e israelíes debería celebrarse el próximo jueves en Washington. Durante esta nueva ronda de conversaciones se discutirían asuntos concretos, específicamente la resolución del litigio sobre el trazado fronterizo entre ambos países. La delegación libanesa en esta segunda reunión estaría encabezada por el exembajador libanés en Washington, Simon Karam, quien podría estar acompañado por un delegado militar y un funcionario civil.

Pese a las protestas de los polos de poder iraníes, que se obstinan en querer controlar la carta libanesa, el Ejecutivo optó así por oponerse a los “impulsos suicidas”, como subrayó oportunamente el presidente, en una alusión apenas velada a las aventuras bélicas estériles y destructivas de Hezbolá.

Ojalá este poder se mantenga firme para llegar hasta el final en la audaz empresa de negociar con el Estado hebreo.

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