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Cultura

Diplomacia cultural libanesa: entre la influencia, la solidaridad y la resistencia (1/2)

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Por Fabienne Touma
Publicado may 29, 2026 - 10:39

Los días 30 y 31 de mayo se organiza en París, en la galería Aalamuna, una Pop-Up Store libanesa impulsada por la empresa ELFAN para promover a artistas del Líbano. Esta nueva iniciativa de ELFAN forma parte de un movimiento global más amplio destinado a apoyar a los artistas libaneses mediante el fortalecimiento de la presencia cultural libanesa en Francia y Europa. Antes de presentar el contexto de esta nueva Pop-Up libanesa, resulta útil ofrecer una breve panorámica de las dinámicas internacionales en curso, en las que participa el ministro de Cultura, Ghassan Salamé.

Desde hace varios años, especialmente desde los acontecimientos de 2019 y la explosión en el puerto de Beirut en agosto de 2020, la cultura libanesa vive un creciente impulso en el exterior. Por supuesto, las iniciativas culturales libanesas fuera del país no son algo nuevo: la diáspora siempre ha desempeñado un papel fundamental en la promoción y difusión de la identidad cultural libanesa. Sin embargo, hoy este fenómeno parece estar adquiriendo una nueva dimensión.

Muchos artistas, creadores, intelectuales y profesionales de la cultura han abandonado el Líbano en los últimos años, a veces por necesidad y otras en busca de oportunidades que el país ya no podía ofrecerles. Durante mucho tiempo, la cultura en el Líbano quedó relegada frente a las urgencias políticas, económicas y sociales. Sin embargo, pese a esta fragilidad estructural, la escena cultural libanesa continúa reinventándose y proyectándose hacia el mundo.

En este contexto, resulta importante observar las iniciativas culturales libanesas en Francia, donde desde hace varios años se multiplican los eventos y proyectos relacionados con el Líbano. Hoy, las iniciativas culturales no solo buscan promover al país en el extranjero, sino también apoyar a los artistas libaneses, preservar el patrimonio del Líbano y mantener un vínculo vivo con el país en este difícil período de crisis y guerra.

Una fuerte presencia libanesa

El prestigioso Festival Internacional de Cortometrajes de Clermont-Ferrand constituye un ejemplo revelador. Hace dos años, el Líbano fue destacado mediante una sección especial dedicada al cine libanés. Numerosos directores, productores y profesionales del sector participaron en la iniciativa y contribuyeron a la programación, ilustrando la creciente importancia del cine libanés en la escena cultural internacional.

El Instituto del Mundo Árabe (IMA) también desempeña un papel importante en esta dinámica de valorización del patrimonio y la creatividad libaneses. La exposición actual sobre Biblos, aplazada hace dos años debido a la guerra y finalmente mantenida a pesar de la ausencia de algunas piezas que aún permanecen en otros lugares, constituye otro ejemplo significativo. El ministro de Cultura, Ghassan Salamé, estuvo presente, reflejando la importancia que hoy se concede a estas iniciativas culturales en el extranjero.

En el mismo marco, la exposición Fotografiando el patrimonio del Líbano 1864-1970, tras su presentación en París, permanece abierta al público en Marsella hasta septiembre. El concierto de Ibrahim Maalouf y Hiba Tawaji en el IMA, acompañado por varios artistas libaneses, así como la presencia de Khaled Mouzanar y Nadine Labaki en el Festival de Cannes, donde Khaled Mouzanar integró además el jurado de la sección Un Certain Regard, demuestran hasta qué punto las figuras culturales libanesas ocupan hoy un lugar destacado en los escenarios internacionales.

Esta dinámica también se manifestó recientemente en Saint-Malo, donde el Líbano fue el invitado de honor del festival Étonnants Voyageurs. Escritores, artistas e intelectuales libaneses participaron en diversos debates sobre la memoria, el exilio y la creación contemporánea libanesa. Ghassan Salamé también estuvo presente en este evento.

“Cuanto más se suceden las tragedias, más se ha acostumbrado el pueblo libanés a expresarlas. Mientras les hablo, pintores libaneses están en la Bienal de Venecia, cineastas libaneses están en el Festival de Cannes y escritores libaneses están en el festival de Saint-Malo”, señaló acertadamente Ghassan Salamé durante su intervención en Saint-Malo. Desde hace varios meses, el ministro continúa realizando viajes y encuentros en el extranjero para promover el patrimonio cultural y la influencia del Líbano.

Paralelamente, numerosos eventos artísticos se conciben como espacios de solidaridad concreta con el Líbano. Es el caso de Moments for Lebanon, una iniciativa artística y humanitaria con sede en París, fundada por un colectivo de miembros de la diáspora libanesa. Su segunda edición ya está prevista para junio de 2026 en la capital francesa, con el objetivo de continuar la movilización artística y humanitaria en torno al Líbano.

La nueva iniciativa de ELFAN

Esta dinámica más amplia es también la que impulsa el trabajo de ELFAN en favor de los artistas libaneses. La empresa se ha propuesto, en particular, formar a futuros profesionales de la cultura para que puedan acompañar y desarrollar este sector en plena expansión. Es en este contexto que se organiza una nueva Pop-Up Store libanesa los días 30 y 31 de mayo en la galería Aalamuna de París.

El evento reunirá a creadores, artistas y emprendedores para destacar el saber hacer libanés y, al mismo tiempo, apoyar al Líbano y a la Cruz Roja Libanesa.

Con el mismo objetivo, el próximo julio se organizará una semana temática dedicada al Líbano en Clermont-Ferrand, por iniciativa de ELFAN, en la galería Atelier Reine Mathilde. El programa incluirá exposiciones de pintores libaneses, talleres de caligrafía y dabke, proyecciones de cine y un brunch libanés. La meta es acercar la cultura libanesa a un público mayoritariamente francés, con el objetivo paralelo de apoyar a la Cruz Roja Libanesa.

Ante esta proliferación de iniciativas, surge cada vez con más frecuencia una pregunta en los círculos culturales: ¿estamos asistiendo al surgimiento de una diplomacia cultural libanesa? ¿O se trata más bien de una forma de resistencia cultural? Porque, a diferencia de la diplomacia cultural institucional, concebida y estructurada por el Estado, muchos de estos proyectos nacen hoy de iniciativas individuales o asociativas, a nivel local o dentro de la diáspora, de manera muy similar al propio Líbano. Son artistas, colectivos y organizadores de eventos quienes sostienen la visibilidad internacional del país, a menudo sin apoyo oficial.

Esta reflexión comienza además a abrirse paso incluso dentro de los debates del Ministerio de Cultura. Ghassan Salamé declaró recientemente que “lo que salvó a la cultura en el Líbano es el hecho de que está arraigada en la sociedad y no en el Estado. Cuando el Estado colapsó, la cultura siguió viva”. Sin embargo, sus numerosas participaciones en estos eventos culturales también muestran que la cultura empieza a ocupar un lugar relevante en la acción y la reflexión del Estado libanés.

Más allá de la influencia internacional o de la preservación de la identidad cultural, surge ahora otra cuestión fundamental: ¿cuál puede ser la verdadera contribución de la cultura y el arte al desarrollo del Líbano? ¿Puede la cultura participar en la reconstrucción económica, en la creación de oportunidades y en el mantenimiento del vínculo entre el país y su diáspora?

Estas reflexiones también abren el debate sobre la propia política cultural libanesa…

Próximo artículo: La política cultural del Líbano.

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