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Descifrado

Cuando activistas instrumentalizan la Pascua con fines de propaganda

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Pintura mural del siglo XIV, detalle de la Crucifixión. Típico del antisemitismo de aquella época es el sombrero judío que lleva el hombre con el martillo. Capilla de Santa Catalina, Landau, Alemania.
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By Hadi Demian
Published abr 12, 2026 - 15:20

La desinformación y la distorsión de los hechos históricos no parecen tener límites para ciertos sectores. Con motivo de la Pascua católica, el pasado 5 de abril, un cuadro de Hezbolá, Hassan Dorr, publicó en X (antes Twitter) el siguiente mensaje:

Capture d’écran 2026-04-12 145642

https://x.com/HasanDorr/status/2040735419952718037?s=20

«Al llamado de oh Santa María:

La “Resistencia” envía sus saludos a nuestros hermanos cristianos con motivo de #Pascua, atacando la base “Stella Maris”, perteneciente a los asesinos de Jesucristo (la paz sea con él), en la #Palestina ocupada».

El activista vinculado a Hezbolá acompañó su mensaje con un video de la operación. Según los elementos visuales que aparecen en pantalla, el video parece ser una grabación de una transmisión en vivo de Al Mayadeen, un canal de noticias panárabe por satélite alineado con Hezbolá, con un cintillo que indica: “Imágenes de la Resistencia Islámica en el Líbano”. El video de la operación también lleva el logotipo del “aparato de guerra mediática de Hezbolá”.

Mientras Dorr vinculó la operación con el domingo de Pascua, el canal de televisión de Hezbolá, Al Manar, había publicado lo siguiente en su sitio web en inglés el 31 de marzo de 2026 a las 20:59, hora de Beirut:

«La Resistencia Islámica atacó la base Stella Maris (una base estratégica de vigilancia y control marítimo a lo largo de la costa norte de Israel) a las 20:00 del martes 31 de marzo de 2026, mediante una salva de cohetes avanzados: comunicado n.º 22.» (Traducción diplomática)

Además, el video completo de la operación al que Dorr hace referencia en X se encuentra en la siguiente dirección, fechado el 31 de marzo de 2026: https://x.com/OSINTWarfare/status/2040856427963494574?s=20, y en el sitio web de Al Manar: https://www.almanartv.com.lb/article/724772/, igualmente marcado con la fecha del 31 de marzo de 2026.

Esto demuestra que la operación no tenía ninguna relación con la Pascua, más allá de la puesta en escena de Dorr, quien instrumentaliza las celebraciones cristianas para avivar tensiones religiosas entre judíos, cristianos y musulmanes.

Análisis

Dorr retoma la antigua y desacreditada acusación de deicidio atribuida a los judíos. Esta tesis sostiene que el pueblo judío cargaría con la responsabilidad colectiva por la muerte de Jesús, incluso a lo largo de las generaciones posteriores a su crucifixión.

Sin embargo, la Iglesia católica rechaza la acusación de deicidio desde el Concilio de Trento, a mediados del siglo XVI. En el catecismo derivado de este concilio, la Iglesia enseñaba que la humanidad pecadora en su conjunto era responsable de la muerte de Jesús, con una responsabilidad particular de los cristianos en ese sentido.

Durante el Concilio Vaticano II (1962-1965), el papa Pablo VI promulgó la declaración Nostra Aetate, que rechazó la idea de una culpa judía colectiva y transgeneracional en la crucifixión de Jesús. La declaración precisaba que «lo que se cometió durante su Pasión no puede imputarse ni indistintamente a todos los judíos que vivían entonces ni a los judíos de nuestro tiempo».

El papa Benedicto XVI también rechazó la acusación de deicidio contra los judíos en su libro Jesús de Nazaret, publicado en 2011, subrayando que no se basa en ningún fundamento escriturario.

En síntesis, el Concilio de Trento amplió la responsabilidad a toda la humanidad pecadora, el Vaticano II rechazó explícitamente toda culpa colectiva judía, y las fuentes católicas y cristianas contemporáneas presentan habitualmente la acusación de deicidio como un tropo antisemita o antijudío basado en una culpabilidad colectiva, advirtiendo recientemente contra su uso durante la Semana Santa.

Manipulación

El mensaje manipulador de Dorr tiene varias dimensiones.

En primer lugar, se trata de una afirmación sin fundamento, descartada en el plano litúrgico por las autoridades cristianas.

En segundo lugar, instrumentaliza la Crucifixión, una conmemoración central del cristianismo. Su afirmación busca avivar tensiones religiosas en ciertos sectores cristianos, que podrían verse inclinados a apoyar las acciones de Hezbolá contra Israel, entendido aquí como los judíos, con el fin de “vengar la muerte de Jesús”, aun cuando la idea de venganza contradice las enseñanzas cristianas más básicas.

Este intento de sumar un apoyo transconfesional al campo de Hezbolá permite a los propagandistas sostener que sus acciones benefician a todo el Líbano, con una base de respaldo que iría más allá de la comunidad chiita. Una comunidad que, por cierto, ha terminado alineándose con otras confesiones libanesas al denunciar y rechazar abiertamente las acciones de Hezbolá.

Hoy, la disidencia chiita alcanza su nivel más alto jamás observado, debido al desplazamiento de poblaciones chiitas y a la destrucción de sus viviendas como consecuencia de las actividades militares de Hezbolá y las represalias israelíes.

Al presentar a Hezbolá, un grupo que se define a sí mismo como una resistencia islámica, como la fuerza que golpea a los judíos para hacer justicia a los cristianos y al propio Jesús, Dorr implica tanto al islam como a los musulmanes en guerras de carácter religioso.

En tercer lugar, y sobre todo, Dorr pasa por alto lo esencial: la Pascua es el paso de la muerte a la vida; es una celebración de la resurrección, de la vida eterna.

El mensaje incendiario de Dorr llega con tres días, cinco siglos y dos mil años de retraso, y es erróneo.

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