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Lo esencial del día

Guerra económica total de Washington contra Irán y Hezbolá

La OFAC califica a Hezbolá como una organización bajo mando iraní

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Un centenar de milicianos de Hezbolá y otros altos oficiales de los Pasdaran están sitiados por el ejército israelí en los túneles e infraestructuras construidos en la colina de Ali el-Taher. (AFP)
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By LevantTime .
Published ago 21, 2026 - 00:35

Mientras el régimen de los mulás iraníes continúa colgando sin cesar, prácticamente a diario, a adolescentes y jóvenes iraníes —en su mayoría estudiantes de secundaria y universitarios— de grúas, la Administración Trump ha declarado en la práctica una guerra económica total contra la República Islámica, tal como lo afirmó sin ambigüedades el presidente Donald Trump en la madrugada del jueves.

En una rueda de prensa, el jefe de la Casa Blanca anunció que Estados Unidos impondrá en breve sanciones económicas «sin precedentes», cuyo efecto será aislar a Irán por completo a nivel económico.

Más tarde ese mismo jueves, el Secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent —convertido ya en la «bestia negra» del régimen de los mulás—, fue aún más explícito al señalar que «Irán enfrentará las sanciones más severas jamás impuestas a ningún país», y precisó que las autoridades estadounidenses adoptarán medidas contra cualquier nación que siga manteniendo relaciones comerciales con Irán.

Pero el punto más fundamental, de marcado carácter estratégico, planteado por Scott Bessent radica en sus declaraciones sobre el destino de la República Islámica bajo esta guerra económica. «El régimen iraní colapsará, derrocaremos al régimen iraní», afirmó el Secretario del Tesoro.

Las exportaciones de petróleo, interrumpidas

Es sin duda la primera vez que un alto dirigente estadounidense subraya de forma tan contundente la voluntad de la Administración de derrocar, lisa y llanamente, al régimen de los mulás.

Hasta ahora, los altos responsables de Washington insistían en que su objetivo era lograr «un cambio en el comportamiento del régimen, y no un cambio de régimen».

El próximo lunes, el señor Bessent tiene previsto celebrar una conferencia de prensa para anunciar de manera explícita y detallada las sanciones que serán impuestas a la República Islámica. Sin embargo, mucho antes del anuncio de las nuevas medidas que se perfilan en el horizonte, la situación socioeconómica y financiera en la que ya se debate Irán roza el colapso generalizado.

El gobernador del Banco Central iraní, Nasser Hemmati, reconoció el jueves —probablemente por primera vez— que las exportaciones iraníes de petróleo están totalmente paralizadas. «Ya no exportamos petróleo en absoluto, y el otro problema al que nos enfrentamos es nuestra incapacidad para acceder a nuestros recursos financieros», declaró el gobernador.

En este explosivo contexto, los círculos de la oposición chií libanesa señalan, basándose en información procedente de Teherán, que comienzan a manifestarse movimientos de protesta en ciertos sectores populares, y que paralelamente el impacto de las sanciones y el bloqueo marítimo estadounidense se traduce cada vez más en una creciente parálisis del aparato administrativo del Estado.

Dicha situación se ve agravada además, aseguran los mencionados círculos, por profundas divergencias y luchas de influencia en el seno del poder vigente.

Hezbolá, «organización terrorista bajo el mando de los Pasdaran»

En el marco de esta escalada estadounidense contra el régimen —que denunció el jueves por la tarde un «terrorismo económico» practicado por Washington—, la Administración estadounidense lanzó de manera simultánea una seria escalada en su campaña contra Hezbolá.

El Departamento del Tesoro indicó que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha vuelto a incluir a Hezbolá en la lista de organizaciones terroristas que actúan bajo el mando directo de la «Brigada de Jerusalén», dependiente de los Guardianes de la Revolución Islámica. Esto equivale a considerar implícitamente a Hezbolá como una organización iraní y no libanesa.

En este contexto, la OFAC ha impuesto sanciones contra una decena de personas vinculadas a Hezbolá y a los Guardianes de la Revolución. Se les acusa de haber trasladado clandestinamente cientos de millones de dólares a Hezbolá desde Turquía a través de vuelos comerciales.

Joseph Aoun recibido por el papa

En cuanto a las operaciones militares sobre el terreno libanés, la atención se centra principalmente en las extensas fortificaciones militares subterráneas de Ali el-Taher (región de Nabatiyé), donde, según una fuente de Hezbolá citada el jueves por la noche por el canal Al-Hadath, se encuentran atrincherados alrededor de un centenar de milicianos chiítas y altos oficiales de los Guardianes de la Revolución iraní, sitiados por el ejército israelí, que aprieta el cerco día a día con el objetivo de llevar a cabo operaciones de «desgaste» territorial para provocar el derrumbe de los túneles y las infraestructuras construidas por los iraníes durante varios años.

La mencionada fuente de Hezbolá subraya al respecto que estas fortificaciones de Ali el-Taher representan para el partido chiíta no solo un activo militar estratégico, sino que revisten, sobre todo, una «importancia moral especial».

Por ello, dicha fuente señala que Hezbolá prefiere que el ejército israelí destruya lisa y llanamente esta infraestructura antes que sea entregada al ejército libanés, tal como habían sugerido algunos sectores locales.

Cabe señalar, por último, en este contexto general, que el presidente Joseph Aoun fue recibido a primera hora de la mañana del jueves por el papa León XIV. El jefe de Estado aprovechó la ocasión para exhortar al Sumo Pontífice a que continúe sus esfuerzos ante los organismos internacionales con el fin de «presionar a Israel para que respete las disposiciones del acuerdo marco» firmado el pasado mes de junio por el Líbano e Israel bajo los auspicios de Estados Unidos.

El Vaticano ha respaldado este acuerdo marco, que define el proceso aprobado por Beirut y Tel Aviv para alcanzar una situación que ponga fin definitivamente al estado de guerra entre el Líbano e Israel.

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