


Tres acontecimientos importantes, de innegable dimensión estratégica, han marcado las últimas veinticuatro horas la guerra entre la alianza estadounidense-israelí y la República de los Mulás en Teherán.
Irán lanzó por primera vez dos misiles balísticos de alcance intermedio hacia la base estadounidense-británica de Diego García, situada en el océano Índico, a unos 4000 kilómetros de Irán. Los dos misiles no alcanzaron su objetivo, pero la importancia de este lanzamiento reside en su significado geopolítico. El alcance de los misiles iraníes se estimaba generalmente en 2000 kilómetros. El hecho de que estos dos ingenios balísticos tuvieran un alcance de casi 4000 kilómetros constituye una prueba tangible de que la República Islámica realmente trabajaba para dotarse de un arsenal de misiles capaz de alcanzar potencialmente capitales europeas, incluyendo París y Londres, situadas respectivamente a 4200 y 4400 kilómetros de Teherán.
Tal dato desmiente de manera contundente a ciertos círculos y observadores occidentales que hacen campaña contra la batalla entablada contra la República Islámica, afirmando que el régimen iraní no constituía en absoluto una amenaza para los países europeos y los intereses occidentales.
Otro desarrollo importante ocurrido este sábado 21 de marzo: el bombardeo por la aviación estadounidense, por segunda vez en tres semanas, de la central nuclear de Natanz y su centro de enriquecimiento de uranio. Se utilizaron bombas antibúnker durante este bombardeo para alcanzar objetivos subterráneos enterrados a gran profundidad. No se reportó ninguna fuga radiactiva tras esta operación, según indicó la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA). El sábado a media tarde, la aviación estadounidense sobrevolaba la zona de Isfahán, donde se encuentra otra central nuclear importante.
Veinte países se comprometen a desbloquear Ormuz
El otro tema que ha acaparado la atención de las cancillerías occidentales y de los círculos económicos internacionales se manifiesta en el nivel de las amenazas que la República Islámica ejerce sobre la circulación marítima en el estrecho de Ormuz. El nuevo desarrollo ocurrido el sábado en este ámbito es el compromiso asumido por una veintena de países, incluidos Francia, los Emiratos Árabes Unidos, Japón, Canadá y el Reino Unido, de unirse a los esfuerzos para asegurar la reapertura del estrecho de Ormuz.
El presidente Donald Trump, cabe señalar al respecto, había multiplicado en los últimos días su llamamiento a una participación activa de los países occidentales en la acción recomendada para garantizar la libre circulación de los buques por esta vía marítima. En el marco de su contribución en este ámbito, Estados Unidos ha enviado a la región aviones A-10 Warthog equipados con tecnología militar de punta que permite atacar de manera particularmente eficaz las embarcaciones que constituyen una amenaza para la circulación marítima. Paralelamente, las aviaciones estadounidense e israelí intensificaron el sábado y durante las últimas veinticuatro horas su bombardeo de los almacenes de misiles y las rampas de lanzamiento situadas en la zona del estrecho de Ormuz.
El conjunto de estos acontecimientos corrobora la tesis, informada desde hace algunos días por diversos círculos, según la cual el ejército estadounidense prepara un desembarco en la isla iraní de Kharg, cuya importancia altamente estratégica reside en el hecho de que el 90 por ciento de las exportaciones petroleras iraníes transitan por esta isla que se beneficia de aguas profundas que permiten el atraque de superpetroleros gigantes.
El ejército israelí continúa su avance en el sur del Líbano
En el frente libanés, el ejército israelí continuó el sábado su lenta y prudente progresión en territorio libanés, ocupando nuevas posiciones estratégicas que le permitirían consolidar su plan de establecer una zona de amortiguamiento entre el Litani y la frontera con el Líbano.
Este avance gradual del terreno, perceptible el sábado más particularmente en la región de Naqoura, se acompaña de un intenso bombardeo de varios pueblos de la región meridional. Paralelamente, se reportaron enfrentamientos el sábado en la localidad de Khiam, donde el ejército israelí se enfrenta a dos focos de resistencia controlados por milicianos de Hezbolá.
Paralelamente, la aviación del Estado hebreo continuó durante la noche del viernes y el día del sábado su bombardeo intermitente de las infraestructuras de la milicia de Hezbolá en varios barrios del sur de Beirut, incluyendo Haret Hreik y Bourj Brajneh.