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Los hutíes, acusados de atacar La Meca

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Una fotografía difundida el 16 de septiembre de 2026 por el centro de medios de los hutíes muestra a sus combatientes posando entre lo que la milicia proiraní presenta como los restos de un cazabombardero F-15 saudí derribado en la provincia de Marib. (Foto de AFP coloreada mediante IA)
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By LevantTime .
Published sep 16, 2026 - 23:04

Marcada por focos de tensión cambiantes, la crisis regional no deja de intensificarse, aunque sin llegar a un punto de no retorno. El pulso en torno al estrecho de Ormuz parece hoy relegado a un segundo plano, mientras el mundo centra su atención en la tensión en el mar Rojo y, más concretamente, en el renovado conflicto militar entre los hutíes de Yemen y Arabia Saudí.

 

Riad acusó así el miércoles a este grupo proiraní de haber intentado atacar La Meca con un dron, algo que para el reino constituye una «línea roja». Según la coalición militar liderada por Riad, citada por AFP, el dron fue destruido al sur de la ciudad por la defensa aérea saudí justo antes de «entrar en el espacio aéreo prohibido de La Meca».

 

Sin embargo, por boca de su portavoz militar, Yahya Saree, los hutíes se apresuraron a desmentirlo, afirmando que solo tenían como objetivo instalaciones y emplazamientos militares, así como petroleros saudíes.

 

No obstante, este ataque provocó una oleada de indignación en el mundo árabe, donde el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Fahmy, denunció un «acto extremadamente grave». La Organización de Cooperación Islámica (OCI), por su parte, condenó los «odiosos ataques contra lugares santos», que también fueron condenados por Líbano y Jordania.

 

Como para demostrar que se concentran en objetivos militares y petroleros, los hutíes anunciaron, pocas horas después de su desmentido, haber llevado a cabo ataques contra una instalación del gigante petrolero saudí Aramco en Yanbu, en el mar Rojo, así como contra la base aérea de Khamis Mushait. También afirmaron haber derribado un F-15 saudí sobre la provincia de Marib, en Yemen, y difundieron un video que muestra el ataque contra el dron. Según su portavoz, la aviación saudí habría llevado a cabo 450 ataques en Yemen esta semana.

 

Sin embargo, tras el incidente de La Meca, Riad no habría intensificado sus ataques contra el grupo proiraní, que recientemente logró un avance importante en el mar Rojo, una ruta marítima estratégica, al hacerse con el control de toda la costa yemení, incluidos el puerto de Mocha y la isla de Perim, que domina el estrecho de Bab el-Mandeb.

 

Arabia Saudí no parece querer implicarse más en el conflicto regional, cuyos hilos, como se sabe, mueve Irán. Al parecer, cuenta con una intervención contundente de Estados Unidos, que sin embargo no tiene intención, al menos por el momento, de volver a la opción militar contra Teherán y sus grupos afines en la región. El canal israelí 12 informó así de una «gran frustración» saudí ante la «falta de iniciativa estadounidense». Citando una fuente cercana a la familia real, el medio israelí indicó que «los hutíes aprovechan la falta de una decisión concreta por parte de Estados Unidos y los saudíes pagan el precio sobre el terreno».

 

Esta información coincidió con la difusión de otra por parte de la agencia Reuters, acerca de contactos directos entre Washington y los hutíes. Funcionarios estadounidenses se habrían reunido el domingo en Mascate, en la sede de la embajada de Estados Unidos, con representantes del grupo proiraní, quienes habrían asegurado que no desean atacar a los buques estadounidenses y… israelíes (!) que transitan por el mar Rojo y que siguen comprometidos con el alto el fuego acordado con Washington en 2025. Según Reuters, el Departamento de Estado estadounidense no confirmó el encuentro.

 

Estados Unidos sigue escoltando a los petroleros en el estrecho de Ormuz. Según el secretario de Energía, Chris Wright, «cerca de 18 millones de barriles de petróleo atravesaron (Ormuz) el martes, lo que corresponde al nivel previo al conflicto» con Irán.

 

La frustración saudí también se debería a que Riad tuvo que reducir desde el martes sus suministros de petróleo a Europa, debido a los ataques hutíes que dañaron su principal oleoducto de exportación hacia el mar Rojo. El reino cerró el viernes el oleoducto Este-Oeste, mientras algunos clientes europeos, entre ellos la compañía polaca Orlen, buscaban otras fuentes de suministro, informa la AFP.

 

Conferencia internacional sobre el ejército libanés

 

En el Líbano, al ritmo de los continuos bombardeos y demolición con explosivos israelíes en el sur del país, el presidente Joseph Aoun tomó el miércoles un avión rumbo a París, donde mañana, jueves, debe inaugurarse la reunión internacional dedicada al apoyo al ejército libanés.

 

En una entrevista concedida a la AFP antes de su partida, el jefe de Estado reafirmó la voluntad del Gobierno de desarmar a Hezbolá, pero «sin confrontación». También volvió a subrayar su apego a un acuerdo de seguridad con Israel tras la retirada de las fuerzas israelíes del sur del país, que podría, según él, constituir el preludio de un futuro acuerdo de paz.

 

Mientras tanto, en el Parlamento libanés, donde se celebraba un debate de política general marcado por violentos intercambios entre diputados de la oposición y los de Hezbolá, estos últimos reafirmaron que su grupo no tiene intención de deponer las armas.

 

Para muchos observadores, el desarme de Hezbolá solo es posible en el marco de un acuerdo regional cuyos contornos siguen siendo muy imprecisos.

 

En este contexto, resulta interesante destacar las declaraciones del vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien, en una entrevista con Fox News el miércoles, afirmó que «el conflicto con Irán entrará en una fase diferente de aquí a dos meses», al tiempo que defendía la política seguida por el presidente Donald Trump respecto a la República Islámica. Esto ocurría mientras China anunciaba, por boca de su ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, que Pekín estaba dispuesto a defender los «derechos e intereses legítimos» de Teherán. No obstante, pidió a ambos beligerantes moderación y afirmó que no deseaba que las tensiones «se extendieran a Yemen y al mar Rojo».

 

Paralelamente, según el Washington Post y el New York Times, Washington estaría preparando la venta a Israel de 40.000 bombas por 2.800 millones de dólares, entre ellas 20.000 MK-84 y 20.000 BLU-117.

 

Por último, en Gaza, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, declaró que el ejército estaba preparado para «terminar el trabajo» contra Hamás y aplicar un «plan de migración» para los habitantes palestinos. Sin embargo, el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, desmintió cualquier proyecto destinado a desplazar contra su voluntad a palestinos de Gaza.

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